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La primaria- Maria José Caro León Velarde

Título: “La primaria”
Autora: María José Caro León-Velarde
Editorial: Alfaguara juvenil, 2012

(RESEÑA) Una tarde, después del colegio, el mundo de Macarena sufre un revés que le cambiará la vida para siempre. Su mascota en la puerta marca el fin del matrimonio con sus padres y el inicio de una serie de situaciones que deberá de enfrentar mientras va creciendo, adaptándose y sufriendo las consecuencias de esta nueva etapa marcada principalmente por la soledad.

Por:

Gianfranco Hereña

María José Caro se encarga de decirnos que la exploración del mundo infantil y cercano puede ser más brutal que la de allá afuera, la del mundo de los adultos. En ese pequeño universo de personajes, el infierno de las apariencias juega un rol importante, lo suficiente-digamos-como para evitar que nadie se de cuenta que acabamos de orinarnos y ocultar el detalle hasta el punto de sentir vergüenza propia. Este cuento llamado “Charcos” es una muestra representativa de lo que viene; un ida y vuelta de caretas representadas a través de una prosa limpia, que no escatima en imágenes donde Macarena (su protagonista) es al mismo tiempo su antagonista, ya que son generalmente sus miedos y especulaciones las que le impiden avanzar en un mundo donde la ausencia paterna marca la pauta de algo que, con el transcurrir de las páginas, se transforma en un universo propio.

En “La primaria” no hay emociones encubiertas, todas quedan expuestas como una herida abierta que al recordarse, vuelve a sangrar con la misma intensidad que al inicio. Línea por línea, Macarena ha sido capaz de atraparnos con su inocencia, con la forma que tiene de magnificar los problemas y meterse en líos de los cuales nunca sale airosa.

“Desde mi perspectiva, él era un personaje de moda, un ídolo de rock, un actor de televisión. Sergio lograba convencerme de jugar fútbol, pero yo nunca pude persuadirlo de jugar a las Barbies sin que hubiera un atentado terrorista de los GI Joe de por medio”.

Caro utiliza oraciones cortas. Este recurso no es gratuito. Cada una de ellas es un golpe seco a nuestra memoria, ya que no solo ha logrado adherirnos a la piel de una niña de seis años, sino que  través de sus relatos, ha logrado algo aún más importante: la complicidad con el lector. Aún no sabría decir exactamente qué es lo que me hace sentir cercano a Macarena. Si el tiempo en el cual están ambientados sus relatos o su protagonismo en un mundo hostil donde ella narra pero está constantemente en un segundo plano, observando cómo es que los adultos se comportan como niños y, de cierto modo, riéndose de eso.

“Quise confesarle que no sabía bailar. Pero era un testimonio tan vergonzoso que se me cortaba la voz. Se suponía que moverse con ritmo era algo innato para las mujeres ¿Cómo diablos iba a sobrevivir a la secundaria sin bailar?

Caro ha  mencionado en múltiples ocasiones su apego a la narrativa norteamericana contemporánea. No hay algo que sobre o que falta: hay lo justo.  La primaria se sube a una ola de emociones encontradas en las que podríamos destacar anécdotas, cismas emocionales y el hincapié que más resalto; la caída de aquellos que alguna vez pensamos que eran nuestros héroes y parecían cercanos y resultaron ser seres que solo “caminaban en zancos” como bien se titula uno de los cuentos.

El título es acertado y  si bien, cada relato trata de guardar autonomía del resto, es inevitable que los vertebremos bajo una sola mirada de deslumbramiento. La arqueología de las emociones puede percibirse a través de las imágenes logradas en algunas líneas; copilotos de la muerte, un perro que acompaña la huída, personajes que entran y salen de nuestras vidas como en un intenso partido de fútbol donde el único juez parece ser el destino, que expulsa o hace ingresar a quienes cambiarán el final de la historia.

Intenso por momentos y desolador por otros. La primaria es un libro catalogado para niños pero que se puede leer a cualquier edad. El remate perfecto para esta idea es que uno nunca deja de ser niño y más bien es el tiempo quién lo vuelve a uno adulto por la fuerza.

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