U71

Aquí comenzaremos la antigua historia llamada Quiché. Aquí escribiremos, comenzaremos el antiguo relato del principio, del origen, de todo lo que hicieron en la ciudad Quiché los hombres de las tribus Quiché.

Aquí recogeremos la declaración, la manifestación, la aclaración de lo que estaba escondido, de lo que fue iluminado por los Constructores, los Formadores, los Procreadores, los Engendradores; sus nombres: Maestro Mago del Alba, Maestro Mago del Día [Gran Cerdo del Alba], Gran Tapir del Alba, Dominadores, Poderosos del Cielo, Espíritus de los Lagos, Espíritus del Mar, Los de la Verde Jadeita, Los de la Verde Copa; así decíase. Rogábase con ellos, invocábase con ellos, a los llamados Abuela, Abuelo, Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora, Guarda Secreto, Ocultadora, Abuela [que forma parte] de la Pareja [Mágica de Abuelos], Abuelo de la [misma] Pareja. Así está dicho en la historia Quiché todo lo que ellos dijeron, lo que ellos hicieron, en el alba de la vida, en el alba de la historia.

Pintaremos [lo que pasó] antes de la Palabra de Dios, antes del Cristianismo: lo reproduciremos porque no se tiene [ya más] la visión del Libro del Consejo[1], la visión del alba[2] de la llegada de ultramar, de nuestra [vida en la] sombra[3] , la visión del alba de la vida, como se dice.

2

Este libro es el primer libro, pintado antaño, pero su faz está oculta [hoy] al que ve, al pensador. Grande era la exposición, la historia de cuando se acabaron de medir todos los ángulos del cielo, de la tierra, la cuadrangulación, su medida, la medida de las líneas, en el cielo, en la tierra, en los cuatro ángulos, de los cuatro rincones[4], tal como había sido dicho[5] por los Constructores, los Formadores, las Madres, los Padres de la vida, de la existencia, los de la Respiración, los de las Palpitaciones, los que engendran, los que piensan. Luz de las tribus, Luz de los hijos, Luz de la prole[6], Pensadores y Sabios, [acerca de] todo lo que está en el cielo, en la tierra, en los lagos, en el mar.

He aquí el relato de cómo todo estaba en suspenso, todo tranquilo, todo inmóvil, todo apacible, todo silencioso, todo vacío, en el cielo, en la tierra. He aquí la primera historia, la primera descripción.

No había un solo hombre, un solo animal, pájaro, pez, cangrejo, madera, piedra, caverna, barranca, hierba, selva. Sólo el cielo existía. La faz de la tierra no aparecía; sólo existían la mar limitada, todo el espacio del cielo. No había nada reunido, junto. Todo era invisible, todo estaba inmóvil en el cielo.

No existía nada edificado. Solamente el agua limitada, solamente la mar tranquila, sola, limitada. Nada existía. Solamente la inmovilidad, el silencio, en las tinieblas, en la noche[7]. Sólo los Constructores, los Formadores, los Dominadores, los Poderosos del Cielo, los Procreadores, los Engendradores, estaban sobre el agua, luz esparcida. [Sus símbolos] estaban envueltos en las plumas, las verdes; sus nombres [gráficos][8] eran, pues, Serpientes Emplumadas. Son grandes Sabios[9]. Así es el cielo, [así] son también los Espíritus del Cielo; tales son, cuéntase, los nombres de los dioses.

Entonces vino la Palabra[10]; vino aquí de los Dominadores, de los Poderosos del Cielo, en las tinieblas, en la noche: fue dicha por los Dominadores, los Poderosos del Cielo; hablaron: entonces celebraron consejo, entonces pensaron, se comprendieron, unieron sus palabras, sus sabidurías. Entonces se mostraron, meditaron, en el momento del alba; decidieron [construir] al hombre, mientras celebraban consejo sobre la producción, la existencia, de los árboles, de los bejucos, la producción de la vida, de la existencia, en las tinieblas, en la noche, por los Espíritus del Cielo llamados Maestros Gigantes.

Maestro Gigante Relámpago es el primero. Huella del Relámpago es el segundo.

Esplendor del Relámpago es el tercero: estos tres son los Espíritus del Cielo. Entonces se reunieron con ellos los Dominadores, los Poderosos del Cielo.

Entonces celebraron consejo sobre el alba de la vida, cómo se haría la germinación, cómo se haría el alba, quién sostendría, nutriría[11]. «Que eso sea. Fecundaos. Que esta agua parta, se vacíe. Que la tierra nazca, se afirme», dijeron. «Que la germinación se haga, que el alba se haga en el cielo, en la tierra, porque [no tendremos] ni adoración ni manifestación por nuestros construidos, nuestros formados, hasta que nazca el hombre construido, el hombre formado»: así hablaron, por lo cual nació la tierra Tal fue en verdad el nacimiento de la tierra existente. «Tierra», dijeron y en seguida nació. Solamente una niebla, solamente una nube [fue] el nacimiento de la materia.

Entonces salieron del agua las montañas: al instante salieron las grandes montañas.

Solamente por Ciencia Mágica, por el Poder Mágico, fue hecho lo que había sido decidido [concerniente a] los mentes, [a] las llanuras; en seguida nacieron simultáneamente en la superficie de la tierra los cipresales, los pinares.

Y los Poderosos del Cielo se regocijaron así: «Sed los bienvenidos, oh Espíritus del Cielo, oh Maestro Gigante [Relámpago], oh Huella del Relámpago, oh Esplendor del Relámpago». «Que se acabe nuestra construcción, nuestra formación», fue respondido.

Primero nacieron la tierra, los montes, las llanuras; se pusieron en camino las aguas; los arroyos caminaron entre los montes; así tuvo lugar la puesta en marcha de las aguas cuando aparecieron las grandes montañas. Así fue el nacimiento de la tierra cuando nació por [orden] de los Espíritus del Cielo, de los Espíritus de la Tierra, pues así se llaman los que primero fecundaron, estando el cielo en suspenso, estando la tierra en suspenso en el agua; así fue fecundada cuando ellos la fecundaron: entonces su conclusión, su composición, fueron meditadas por ellos.

3

En seguida fecundaron a los animales de las montañas, guardianes de todas las selvas, los seres de las montañas: venados, pájaros, pumas, jaguares, serpientes, víboras, [serpientes] ganti, guardianes de los bejucos. Entonces los Procreadores, los Engendradores, dijeron: «¿No habrá más que silencio, inmovilidad, al pie de los árboles, de los bejucos? Bueno es, pues, que haya guardianes»; así dijeron, fecundando, hablando. Al instante nacieron los venados, los pájaros. Entonces dieron sus moradas a los venados, a los pájaros. «Tú, venado, sobre el camino de los arroyos, en las barrancas, dormirás; aquí vivirás, en las hierbas, en las malezas; en las selvas, fecundarás; sobre cuatro pies irás, vivirás». Fue hecho como fue dicho. Entonces fueron también [dadas] las moradas de los pajarillos, de los grandes pájaros. «Pájaros, anidaréis sobre los árboles, sobre los bejucos moraréis; engendraréis, os multiplicaréis sobre las ramas de los árboles, sobre las ramas de los bejucos». Así fue dicho a los venados, a los pájaros, para que hiciesen lo que debían hacer; todos tomaron sus dormitorios, sus moradas. Así los Procreadores, los Engendradores, dieron sus casas a los animales de la tierra. Estando pues todos terminados, venados, pájaros, les fue dicho a los venados, a los pájaros, por los Constructores, los Formadores, los Procreadores, los Engendradores: «Hablad, gritad; podéis gorjear, gritar. Que cada uno haga oír su lenguaje según su clan, según su manera». Así fue dicho a los venados, pájaros, pumas, jaguares, serpientes. «En adelante decid nuestros nombres, alabadnos, a nosotros vuestras madres, a nosotros vuestros padres. En adelante llamad a Maestro Gigante [Relámpago], Huella del Relámpago, Esplendor del relámpago, Espíritus del Cielo, Espíritus de la Tierra, Constructores. Formadores, Procreadores. Engendradores. Habladnos, invocadnos, adoradnos», se les dijo. Pero no pudieron hablar como hombres: solamente cacarearon, solamente mugieron, solamente graznaron; no se manifestó [ninguna] forma de lenguaje, hablando cada uno diferentemente. Cuando los Constructores, los Formadores, oyeron sus palabras impotentes, se dijeron unos a otros: «No han podido decir nuestros nombres, de nosotros los Constructores, los Formadores». «No está bien», se respondieron unos a otros los Procreadores, los Engendradores, y dijeron: «He aquí que seréis cambiados[12] porque no habéis podido hablar. Cambiaremos nuestra Palabra[13]. Vuestro sustento, vuestra alimentación, vuestros dormitorios, vuestras moradas, los tendréis: serán las barrancas, las selvas. Nuestra adoración es imperfecta si vosotros no nos invocáis. ¿Habrá, podrá haber adoración, obediencia, en los [seres] que haremos? Vosotros recibiréis vuestro fardo: vuestra carne será molida entre los dientes; que así sea, que tal sea vuestro fardo». Así les fue entonces dicho, ordenado, a los animalitos, a los grandes animales de la superficie de la tierra; pero éstos quisieron probar su suerte, quisieron tentar la prueba, quisieron probar la adoración, mas no entendiendo de ningún modo el lenguaje unos de otros, no se comprendieron, no pudieron hacer nada.

Tal fue, pues, el fardo de su carne; así el fardo de ser comidos, de ser matados, fue [impuesto] aquí sobre todos los animales de la superficie de la tierra. En seguida fueron ensayados seres construidos, seres formados[14], por los Constructores, los Formadores, los Procreadores, los Engendradores. «Que se pruebe todavía. Ya se acerca la germinación, el alba. Hagamos a nuestros sostenes, a nuestros nutridores. ¿Cómo ser invocados, conmemorados, en la superficie de la tierra? [Ya] hemos ensayado con nuestra primera construcción, nuestra formación, sin que por ella pueda hacerse nuestra adoración, nuestra manifestación. Probemos, pues, a hacer obedientes, respetuosos sostenes, nutridores», dijeron. Entonces fue la construcción, la formación.

De fierra hicieron la carne. Vieron que aquello no estaba bien, sino que se caía, se amontonaba, se ablandaba, se mojaba, se cambiaba en tierra, se fundía; la cabeza no se movía; el rostro [quedábase vuelto] a un solo lado; la vista estaba velada; no podían mirar detrás de ellos; al principio hablaron, pero sin sensatez. En seguida, aquello se licuó, no se sostuvo en pie[15]. Entonces los Constructores, los Formadores, dijeron otra vez: «Mientras más se trabaja, menos puede él andar y engendrar». «Que se celebre, pues, consejo sobre eso», dijeron. Al instante deshicieron, destruyeron una vez más, su construcción, su formación, y después dijeron: «¿Cómo haremos para que nos nazcan adoradores, invocadores?» Celebrando consejo de nuevo, dijeron entonces: «Digamos a Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora, Maestro Mago del Alba, Maestro Mago del Día: «Probad de nuevo la suerte, su formación»«. Así se dijeron unos a otros los Constructores, los Formadores, y hablaron a Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora. En seguida, el discurso dicho a aquellos augures, a la Abuela del Día, a la Abuela del Alba por los Constructores, los Formadores; he aquí sus nombres: Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora. Y los Maestros Gigantes hablaron, así como los Dominadores, los Poderosos del Cielo. Dijeron entonces a Los de la Suerte, los de [su] Formación, a los augures: «Es tiempo de concertarse de nuevo sobre los signos de nuestro hombre construido, de nuestro hombre formado, como nuestro sostén, nuestro nutridor, nuestro invocador, nuestro conmemorador. Comenzad, pues, las Palabras [Mágicas], Abuela, Abuelo, nuestra abuela, nuestro abuelo, Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora. Haced pues que haya germinación, que haya alba, que seamos invocados, que seamos adorados, que seamos conmemorados, por el hombre construido, el hombre formado, el hombre maniquí, el hombre moldeado. Haced que así sea. Declarad vuestros nombres: Maestro Mago del Alba, Maestro Mago del Día, Pareja Procreadora, Pareja Engendradora, Gran Cerdo del Alba, Gran Tapir del Alba. Los de las Esmeraldas. Los de las Gemas, Los del Punzón, Los de las Tablas, Los de la Verde Jadeita, Los de la Verde Copa, Los de la Resina, Los de los Trabajos Artísticos, Abuela del Día, Abuela del Alba. Sed llamados así por nuestros construidos, nuestros formados. Haced vuestros encantamientos por vuestro maíz, por vuestro tzité[16]. ¿Se hará, acontecerá, que esculpamos en madera su boca, su rostro?» Así fue dicho a los de la Suerte. Entonces [se efectuó] el lanzamiento [de los granos], la predicción del encantamiento por el maíz, el tzité. «Suerte, fórmate», dijeron entonces una abuela, un abuelo. Ahora bien, este abuelo era El del Tzité, llamado Antiguo Secreto; esta abuela era La de la Suerte, la de [su] formación, llamada Antigua Ocultadora con Gigante Abertura. Cuando se decidió la suerte, se habló así: «Tiempo es de concertarse. Hablad; que oigamos y que hablemos, digamos, si es preciso que la madera sea labrada, sea esculpida por Los de la Construcción, Los de la Formación, si ella será el sostén, el nutridor, cuando se haga la germinación, el alba». «Oh maíz, oh tzité, oh suerte, oh [su] formación, asios, ajustaos»[17], fue dicho al maíz, al tzité, a la suerte, a [su] formación. «Venid a picar ahí, oh Espíritus del Cielo[18]. No hagáis bajar la boca, la faz[19] de los Dominadores, de los Poderosos del Cielo», dijeron. Entonces dijeron la cosa recta: «Que así sean, así, vuestros maniquíes, los [muñecos] construidos de madera, hablando, charlando en la superficie de la tierra». —»Que así sea», se respondió a sus palabras. Al instante fueron hechos los maniquíes, los [muñecos] construidos de madera; los hombres se produjeron, los hombres hablaron; existió la humanidad en la superficie de la tierra. Vivieron, engendraron, hicieron hijas, hicieron hijos, aquellos maniquíes, aquellos [muñecos] construidos de madera. No tenían ni ingenio ni sabiduría, ningún recuerdo de sus Constructores, de sus Formadores; andaban, caminaban sin objeto. No se acordaban de los Espíritus del Cielo; por eso decayeron. Solamente un ensayo, solamente una tentativa de humanidad. Al principio hablaron, pero sus rostros se desecaron; sus pies, sus manos, [eran] sin consistencia; ni sangre, ni humores, ni humedad, ni grasa; mejillas desecadas [eran] sus rostros; secos sus pies, sus manos; comprimida su carne. Por tanto [no había] ninguna sabiduría en sus cabezas, ante sus Constructores, sus Formadores, sus Procreadores, sus Animadores. Éstos fueron los primeros hombres que existieron en la superficie de la tierra.

4

En seguida [llegó] el fin, la pérdida, la destrucción, la muerte de aquellos maniquíes, [muñecos] construidos de madera.

Entonces fue hinchada la inundación por los Espíritus del Cielo, una «gran inundación fue hecha: llegó por encima de las cabezas de aquellos maniquíes, [muñecos] construidos de madera. El tzité [fue la] carne del hombre: pero cuando por los Constructores, los Formadores?, fue labrada la mujer, el sasafrás[20] [fue la] carne de la mujer.

Esto entró en ellos por la voluntad de los Constructores de los Formadores. Pero no pensaban, no hablaban ante los de la Construcción. Los de la Formación, sus Hacedores, sus Vivificadores. Y su muerte fue esto: fueron sumergidos; vino la inundación, vino del cielo una abundante resina.

El llamado Cavador de Rostros vino a arrancarles los ojos: Murciélago de la Muerte, vino a cortarles la cabeza: Brujo-Pavo vino a comer su carne: Brujo-Búho vino a triturar, a romper sus huesos, sus nervios: fueron triturados, fueron pulverizados, en castigo de sus rostros, porque no habían pensado ante sus Madres, ante sus Padres, los Espíritus del Cielo llamados Maestros Gigantes. A causa de esto se oscureció la faz de la tierra, comenzó la lluvia tenebrosa, lluvia de día, lluvia de noche.

Los animales pequeños, los animales grandes, llegaron: la madera, la piedra, manifestaron sus rostros[21]. Sus piedras de moler [metales], sus vajillas de barro, sus escudillas, sus ollas, sus perros, sus pavos, todos hablaron; todos, tantos cuantos había, manifestaron sus rostros. «Nos hicisteis daño, nos comisteis; os toca el turno; seréis sacrificados», les dijeron sus perros, sus pavos. Y he aquí [lo que les dijeron] sus piedras de moler: «Teníamos cotidianamente queja de vosotros; cotidianamente, por la noche, al alba, siempre: «Descorteza, descorteza, rasga, rasga» sobre nuestras faces, por vosotros. He aquí, para comenzar, nuestro cargo a vuestra faz.

Ahora que habéis cesado de ser hombres, probaréis nuestras fuerzas: amasaremos, morderemos, vuestra carne», les dijeron sus piedras de moler, Y he aquí que hablando a su vez, sus perros les dijeron: «¿Por qué no nos dabais nuestro alimento? Desde que éramos visto?, nos perseguíais, nos echabais fuera: vuestro instrumento para golpearnos estaba listo mientras comíais. Entonces vosotros hablabais bien, nosotros no hablábamos. Sin ello no os mataríamos ahora. ¿Cómo no razonabais? ¿Cómo no pensabais en vosotros mismos? Somos nosotros quienes os borraremos [de la haz de la tierra] ; ahora sufriréis los huesos de nuestras bocas[22], os comeremos»: [así] les dijeron sus perros, mostrando «sus rostros. Y he aquí que a su vez sus ollas, sus vajillas de barro, les hablaron: «Daño, dolor, nos hicisteis, carbonizando nuestras bocas, carbonizando nuestras faces, poniéndonos siempre ante el fuego.

Nos quemabais sin que nosotros pensáramos mal; vosotros lo sufriréis a vuestro turno, os quemaremos», dijeron todas las ollas, manifestando sus faces. De igual manera las piedras del hogar encendieron fuertemente el fuego puesto cerca de sus cabezas, les hicieron daño. Empujándose [los hombres] corrieron, llenos de desesperación. Quisieron subir a sus mansiones, pero cayéndose, sus mansiones les hicieron caer. Quisieron subir a los árboles; los árboles los sacudieron a lo lejos. Quisieron entrar en los agujeros, pero los agujeros despreciaron a sus rostros. Tal fue la ruina de aquellos hombres construidos, de aquellos hombres formados, hombres para ser destruidos, hombres para ser aniquilados; sus bocas, sus rostros, fueron todos destruidos, aniquilados.

Se dice que su posteridad [son] esos monos que viven actualmente en las selvas[23]; éstos fueron su posteridad porque sólo madera había sido puesta en su carne por los Constructores, los Formadores.

Por eso se parece al hombre ese mono, posteridad de una generación de hombres construidos, de hombres formados, pero [que sólo eran] maniquíes, [muñecos] construidos de madera.

5

No había, pues, más que una luz confusa en la superficie de la tierra, no había sol. Un [personaje] llamado Principal Guacamayo se enorgullecía. Al principio existieron el cielo, la tierra, pero ocultas [estaban] las faces del sol, de la luna. Él, pues, decía: «En verdad, la posteridad de esos hombres ahogados es extraordinaria; su vida es como [una vida] de Sabios[24].

Yo soy, pues, grande por encima del hombre construido, del hombre formado. Yo el sol, yo la luz, yo la luna. Que así sea. Grande [es] mi luz. Por mí andan, caminan los hombres. Mis ojos, en metales preciosos, resplandecen de gemas, de verdes esmeraldas. Mis dientes brillan en su esmalte como la faz del cielo.

Mi nariz resplandece a lo lejos como la luna. De preciosos metales [está hecho] mi sitial con respaldo. La faz de la tierra se ilumina cuando yo avanzo ante mi sitial con respaldo. Así pues, yo soy el sol, yo soy la luna[25], para la luz de la prole, la luz de los hijos. Así es, porque a lo lejos penetra mi esplendor». [Así] decía Principal Guacamayo, mas en verdad Principal Guacamayo no era el sol[26], sino que se enorgullecía de sus jadeitas, de sus metales preciosos: pero en realidad su esplendor desaparecía allí adonde él se sentaba[27], su esplendor no penetraba en todo el cielo. No se veían aún, pues, las faces del sol, de la luna, de las estrellas, aún no había claridad[28]. Así, pues, Principal Guacamayo se alababa como sol, [como] luna; la luz del sol, de la luna, todavía no [se había] mostrado, manifestado; pero él quería sobreponerse en grandeza. Entonces fue cuando ocurrió la inundación a causa de los maniquíes, [muñecos] construidos de madera. Contaremos también cómo murió, fue vencido. Principal Guacamayo [y después], en qué tiempo fue hecho el hombre por Los de la Construcción, Los de la Formación.

6

He aquí el origen de la derrota de Principal Guacamayo por dos engendrados, el primero llamado Maestro Mago, el segundo llamado Brujito; [los dos] eran dioses[29]. A causa del mal que veían en el que se enorgullecía y que él quería hacer a la faz de los Espíritus del Cielo, aquellos engendrados dijeron: «No está bien que pase eso; ese hombre no debe vivir aquí, en la superficie de la Tierra. Trataremos, pues, de tirar con cerbatana contra su comida; tiraremos con cerbatana contra ella, introduciremos en ella una enfermedad que pondrá fin a sus riquezas, a sus jadeitas, a sus metales preciosos, a sus esmeraldas, a sus pedrerías, de las cuales se glorifica como lo harán todos los hombres. Los metales preciosos, no son un motivo de gloria. Que así se haga, pues». [Así] dijeron los dos engendrados, cada uno [con] su cerbatana sobre el hombro.

Pero Principal Guacamayo tenía dos hijos: Sabio Pez-Tierra [era] el primer hijo. Gigante de la Tierra, el segundo hijo. La que se Torna Invisible, [era el nombre de su madre, esposa de Principal Guacamayo.

A este Sabio Pez-Tierra [servíanle] de juguetes las grandes montañas Chicak, Hunahpu, Pecul, Yaxcanul, Macamob, Huliznab[30], se cuenta, nombres de las montañas que existieron cuando el alba; nacieron en una noche por [la acción de] Sabio Pez-Tierra. De igual modo por Gigante de la Tierra eran removidas las montañas; por él eran agitadas las montañas pequeñas, las montañas grandes.

Los hijos de Principal Guacamayo hacían también de ello una causa de Orgullo: «¡Vosotros! heme aquí, yo el sol», decía Principal Guacamayo. «Yo hice la Tierra», decía Sabio Pez-Tierra. «Yo sacudo al cielo, trastorno a toda la tierra», decía Gigante de la Tierra. Así, después de su padre, los hijos de Principal Guacamayo se atribuían la grandeza. He aquí, pues, el mal que vieron los engendrados. Nuestras primeras madres, nuestros primeros padres no habían sido hechos todavía. Así fue decidida la muerte [de los tres], su pérdida, por los engendrados.

7

He aquí ahora los disparos de cerbatana contra Principal Guacamayo por los dos engendrados; contaremos ahora la derrota de aquellos que se enorgullecían. Este mismo Principal Guacamayo tenía un gran árbol, el Byrsonia[31]; era el alimento de Principal Guacamayo; cada día iba al Byrsonia, subía al árbol; veía algunas vainas comidas por Maestro Mago. Brujito. Por su parte, espiando a Principal Guacamayo al pie del árbol, los dos engendrados venían a esconderse en el follaje del árbol cuando Principal Guacamayo venía a comer [las frutas de] el Byrsonia.

Después fue tiroteado con cerbatanas por Supremo Maestro Mago, quien le plantó la bala de la cerbatana en la mandíbula; gritó a voz en cuello al caer del árbol al suelo. Supremo Maestro Mago se apresuró, corrió aprisa para apoderarse de él; pero entonces el brazo de Supremo Maestro Mago fue asido violentamente por Principal Guacamayo, quien al instante lo sacudió, lo arrancó bruscamente del omoplato.

Entonces Supremo Maestro Mago dejó ir a Principal Guacamayo. Así es, así como hicieron, sin haber sido vencidos los primeros por Principal Guacamayo. Llevando así el brazo de Supremo Maestro Mago, Principal Guacamayo caminó hacia su casa, adonde llegó sosteniéndose la mandíbula. «¿Qué te ha sucedido, pues?», dijo entonces La que se Torna Invisible, esposa de Principal Guacamayo. «¿Qué? Dos engañadores[32] me han tiroteado con su cerbatana, me han dislocado la mandíbula. A causa de eso, se han aflojado mi mandíbula, mis dientes, que me hacen sufrir mucho.

Por de pronto traigo [esto] sobre el fuego para que permanezca sobre el fuego hasta que, en verdad, vengan a recogerlo, a tomarlo, esos engañadores», respondió Principal Guacamayo, suspendiendo el brazo de Supremo Maestro Mago. Habiendo celebrado consejo, Supremo Maestro Mago, Brujito, hablaron con un abuelo, y verdaderamente blanca era la cabellera de este abuelo, y con una abuela, y verdaderamente era una abuela encorvada, quebrantada por la vejez[33].

Gran Cerdo del Alba, nombre del Abuelo; Gran Tapir del Alba, nombre de la abuela. Los engendrados dijeron, pues, a la abuela, al abuelo: «Acompañadnos para ir a coger nuestro brazo en casa de Principal Guacamayo, pero nosotros iremos detrás de vosotros. «Son nuestros nietos a quienes acompañamos; su madre, su padre, han muerto[34]; por tanto, nos siguen por todas partes adonde nos conviene permitírselo, pues sacar los animales de las mandíbulas es nuestro oficio», diréis vosotros.

Así Principal Guacamayo nos mirará como a niños, y estaremos allí para daros consejos», dijeron los dos engendrados. «Muy bien», fue respondido. En seguida se encaminaron hacia la punta en donde Principal Guacamayo estaba sentado en su sitial con respaldo. La abuela, el abuelo, pasaron entonces, [con] dos engendrados jugando detrás. Cuando pasaron al pie de la casa del jefe, Principal Guacamayo gritaba a voz en cuello a causa de sus dientes. Cuando Principal Guacamayo vio al abuelo, a la abuela y a los que les acompañaban, «¿De dónde venís, abuelos nuestros?», dijo al instante el jefe. «Buscamos con qué sostenernos, oh Tú, Jefe», respondieron ellos. «¿Cuál es vuestro alimento? ¿Son vuestros hijos, esos que os acompañan?» «No, oh Tú, jefe.

Éstos son nuestros nietos, pero ¿comprendes? tenemos piedad de sus rostros, les damos y partimos la mitad [de nuestro alimento]», respondieron la abuela, el abuelo. El jefe, pues, estaba extenuado por el sufrimiento de sus dientes, y con esfuerzo era como hablaba. «Yo os suplico, tened piedad de mi rostro[35]. ¿Qué hacéis? ¿Qué curáis?», dijo el jefe. «Solamente sacamos de los dientes los animales, curamos solamente los ojos, componemos solamente los huesos, Tú, Jefe», respondieron. «Muy bien. Curadme en seguida, os suplico, mis .» dientes, que verdaderamente me hacen sufrir. Cada día no tengo reposo, no tengo sueño, a causa de ellos y de mis ojos.

Dos engañadores me han disparado con cerbatana, para comenzar. A causa de esto no como ya. Tened, pues, piedad de mi rostro, pues todo se mueve, mi mandíbula, mis dientes». «Muy bien, Tú, Jefe. Un animal te hace sufrir. No hay más que cambiar, que sacar los dientes, Tú». «¿Será bueno quitarme mis dientes? Por ellos soy jefe; mi ornamento: mis dientes y mis ojos». «Pondremos al instante otros en cambio; huesos puros y netos entrarán». Ahora, pues, esos huesos puros y netos no eran más que maíz blanco. «Muy bien. Retiradlos pues y venid en mi ayuda», respondió él.

Entonces se arrancaron los dientes de Principal Guacamayo; no se le puso en cambio más que maíz blanco; al instante ese maíz brilló mucho en su boca. Al instante descendió su faz[36]; no pareció ya jefe. Se acabó de quitarle sus dientes en pedrería que, brillantes, ornaban su boca. Mientras que se cuidaban los ojos de Principal Guacamayo se desollaron sus ojos, se acabó de quitarle sus metales preciosos.

Pero él no podía ya sentirlo; todavía veía cuando lo que le enorgullecía hubo acabado de serle quitado por Maestro Mago. Brujito. Así murió Principal Guacamayo cuando Maestro Mago vino a recuperar su brazo. La que se Torna Invisible, esposa de Principal Guacamayo, murió también. Tal fue el fin de las riquezas de Principal Guacamayo. Fue el médico quien tomó las esmeraldas, las pedrerías, de las cuales, aquí en la tierra, se gloriaba.

La abuela Sabia, el abuelo Sabio, hicieron esto. El brazo fue pegado; pegado estuvo bien.

Ellos no quisieron obrar así más que para matar a Principal Guacamayo; consideraban como malo que se enorgulleciese. En seguida los dos engendrados caminaron, habiendo ejecutado la Palabra de los Espíritus del Cielo.

8

He aquí en seguida la Gesta de Sabio Pez-Tierra, primer hijo de Principal Guacamayo. «Yo hacedor de montañas», decía Sabio Pez-Tierra. He aquí que Sabio Pez-Tierra se bañaba al borde del agua cuando acertaron a pasar cuatrocientos[37] jóvenes, arrastrando un árbol para pilar de su casa; cuatrocientos jóvenes iban caminando, después de haber cortado un gran árbol para viga maestra de su casa. Entonces Sabio Pez-Tierra caminó adonde estaban los cuatrocientos jóvenes. —»Jóvenes, ¿qué hacéis?». —»Solamente, un árbol que no podemos levantar para llevarlo sobre nuestros hombros». —»Yo lo llevaré al hombro. ¿Adonde llevarlo? ¿Cuál trabajo hay en vuestro espíritu?» «Solamente la viga maestra de nuestra casa». —»Perfectamente», dijo él, [y] después tiró [del árbol], lo cargó sobre sus hombros y lo llevó a la entrada de la casa de los cuatrocientos jóvenes. «¡Y bien! Estáte pues con nosotros, oh joven. ¿Tienes madre, padre?» «No tengo», dijo él. «¡Y bien! Nosotros te emplearemos otra vez mañana para señalarte uno de nuestros árboles para pilar de nuestra casa». «Bien», dijo él. En seguida los cuatrocientos jóvenes celebraron consejo. «He ahí a ese joven. ¿Cómo haremos para matarlo, pues no está bien que haga eso, que él solo levante ese árbol? Cavaremos un gran hoyo, [y] después lo incitaremos a descender en el hoyo. «Vete a agrandarlo. Toma y trae tierra del hoyo», le diremos, y, cuando haya descendido y esté inclinado en el hoyo, lanzaremos un gran árbol en él; entonces morirá en el hoyo». Así hablaron los cuatrocientos jóvenes. Entonces cavaron un gran hoyo que descendía profundamente, y después llamaron a Sabio Pez-Tierra. «Nosotros te estimamos. Ve pues, y cava aún la tierra, en el sitio de donde nosotros no pasamos», le dijeron. «Muy bien», respondió él, y después descendió al hoyo. Llamándole mientras que él cavaba la tierra: «¿Ya has descendido muy hondo?», le dijeron. «Sí», respondió, comenzando a cavar el hoyo, pero cavaba un hoyo de salvamento. Él sabía que querían matarlo; mientras que cavaba el hoyo, cavaba al lado un segundo hoyo para salvarse. «¿Está ya muy hondo?», le fue dicho desde arriba por los cuatrocientos jóvenes. «Todavía estoy ocupado en mi excavación, pero os llamaré desde abajo cuando haya acabado de cavar», les respondió desde el fondo del hoyo Sabio Pez-Tierra. Mas no cavaba el fondo del hoyo [destinado] para [su] tumba; no cavaba sino el hoyo para salvarse. En seguida Sabio Pez-Tierra llamó, no gritando sin embargo sino cuando estuvo en el hoyo de salvamento. «Venid a buscar, a llevar la tierra del hoyo que he cavado. Por él he descendido verdaderamente lejos. ¿No oís mi llamada? Pero he aquí vuestra llamada que repercute como uno, dos ecos; oigo donde estáis vosotros», decía Sabio Pez-Tierra en el hoyo en donde se ocultaba; y llamaba desde el fondo de aquel hoyo. Y he aquí que con fuerza fue traído el gran árbol por los jóvenes; en seguida lanzaron vivamente el árbol en el agujero. «Que ninguno hable. Esperemos solamente a que grite a voz en cuello, a que muera», se dijeron unos a otros, mas se hablaban en secreto, mas se cubrían la boca, mirándose mutuamente, mientras lanzaban prontamente el árbol. Ahora, pues, he aquí que Sabio Pez-Tierra habló, gritó a voz en cuello, pero no llamó sino una sola vez mientras que el árbol caía. «¡Oh, cómo hemos llevado a buen fin lo que le hemos hecho! ¡Muerto está! Si por desgracia hubiera continuado el trabajo del cual se había encargado, desgraciados [de nosotros]. Se habría introducido [como] el primero entre nosotros los cuatrocientos jóvenes», dijeron, alegrándose aún. «Es preciso hacer durante tres días nuestra bebida fermentada, pasar tres días más en beber por la fundación de nuestra casa, nosotros los cuatrocientos jóvenes», dijeron. «Mañana veremos, pasado mañana también, si no vienen de la tierra las hormigas a llevarse, cuando hieda, la inmundicia. En seguida nuestro corazón estará en reposo, mientras bebemos nuestra bebida fermentada», dijeron.

Ahora, pues, allá en el hoyo. Sabio Pez-Tierra oía lo que decían los jóvenes. Después, al segundo día, llegaron de repente las hormigas, yendo y viniendo en muchedumbre para reunirse debajo del árbol. De todas partes trajeron cabellos, trajeron uñas de Sabio Pez-Tierra; viendo esto los jóvenes. «¡Acabado está, ese engañador! ¡Ved! Las hormigas se reúnen, llegan en multitud, traen de todas partes sus cabellos, sus uñas. He aquí lo que hemos hecho», se dijeron unos a otros.

Pero Sabio Pez-Tierra estaba bien vivo: había cortado los cabellos de su cabeza, se había recortado las uñas con los dientes, para darlos a las hormigas. Así los cuatrocientos jóvenes lo creyeron muerto; después, al tercer día, comenzaron su bebida fermentada; entonces se embriagaron todos los jóvenes.

Estando todos ebrios, los cuatrocientos jóvenes no tenían ya Sabiduría; entonces su casa fue derribada sobre sus cabezas por Sabio Pez-Tierra, y acabaron por ser todos destruidos. Ni uno ni dos de aquellos cuatrocientos jóvenes se salvaron; fueron matados por Sabio Pez-Tierra, hijo de Principal Guacamayo. Así murieron los cuatrocientos jóvenes. Se dice también que entraron en la constelación llamada a causa de ellos el Montón[38], pero esto no es quizás más que una fábula. Aquí contaremos también la derrota de Sabio Pez-Tierra por los dos engendrados Maestro Mago, Brujito.

9

He aquí la derrota, la muerte de Sabio Pez-Tierra cuando fue vencido por los engendrados Maestro Mago. Brujito. He aquí lo que hirió el corazón de aquellos engendrados: los cuatrocientos jóvenes matados por Sabio Pez-Tierra. Solamente de pescados, solamente de cangrejos, se sostenía él, se nutría, al borde del agua; ése era su alimento cotidiano. De día erraba, buscando su subsistencia; de noche, transportaba las montañas. En seguida un gran cangrejo fue imitado por Maestro Mago, Brujito. Le pusieron una faz en madera de Ek[39]; pues la madera de Ek se encuentra por doquiera en las selvas; hicieron con ella las grandes patas del cangrejo; después, de Pahac[40] las patas pequeñas. Pusiéronle un carapacho de piedra que acabó la faz posterior del congrejo. En seguida, pusieron a esta «tortuga»[41] en el fondo de una gruta al pie de una gran montaña; Meaván[42], nombre de la montaña de la derrota. Después, los engendrados fueron al encuentro de Sabio Pez-Tierra, al borde del agua. «¿Adonde vas, oh hijo?», dijeron a Sabio Pez-Tierra. «No voy a ninguna parte, sino que busco mi subsistencia», respondió Sabio Pez-Tierra. «¿Cuál es tu alimento?». «Solamente pescados, solamente cangrejos; no he podido cogerlos aquí. Hace dos días que no he comido y ya no puedo más de hambre», dijo Sabio Pez-Tierra a Maestro Mago, Brujito. «Allá abajo, en el fondo de la barranca, hay un cangrejo, un cangrejo verdaderamente grande; seria un glorioso bocado para tu subsistencia. Pero nos mordió cuando quisimos cogerlo, y nos asustamos; por nada iríamos a cogerlo», dijeron Maestro Mago, Brujito. «Tened piedad de mi faz. Venid a mostrármelo, oh engendrados», dijo Sabio Pez-Tierra. «De ningún modo, no queremos; solamente tú ve allá; no es posible perderse; ve solamente al borde del agua y llegarás al pie de una gran montaña donde resuena en el fondo de la barranca; vete, llega», respondieron Maestro Mago, Brujito. «¡Ah, tened piedad de mi faz! Oh engendrados, ¿en dónde encontrarlo? Venid a mostrármelo. Hay muchos pájaros cantores a los que podréis disparar con cerbatana; yo sé dónde están», dijo Sabio Pez-Tierra. Su humildad complació a los engendrados. «¿Sabrás cogerlo si volvemos [allá abajo] por tu causa? Cierto, no probamos ya más; nos mordió cuando entramos agachados; nos asustamos cuando entramos encorvados, pero por poco lo alcanzábamos. Es bueno, pues, que entres allí encorvado», le dijeron. «Muy bien», respondió Sabio Pez-Tierra. Entonces caminó en su compañía. Después, fue llegó al fondo de la barranca. Inclinado de los dos lados, el cangrejo enderezaba hacia adelante su dorso. En el fondo de la barranca estaba la añagaza de ellos. «¡Perfectamente! Quisiera ya ponerla en [mi] boca», [dijo] alegrándose Sabio Pez-Tierra, porque en verdad se moría de hambre. Así, pues, quiso intentar, quiso encorvarse, quiso entrar. El cangrejo fue hacia lo alto. Entonces él se retiró. «¿No lo has alcanzado»?, dijeron [los dos engendrados]. «No está ahí, sino que subió: pero al principio por poco lo cogía. Quizás fuera bueno que yo entrase», respondió él. Después, encorvándose, entró; acabó de entrar; no mostró afuera más que las puntas de los pies. La gran montaña acabó de minarse, se aplastó, descendió sobre su corazón. Él ya no se revolvió más: Sabio Pez-Tierra fue piedra. Tal fue la derrota de Sabio Pez-Tierra por los engendrados Maestro Mago, Brujito. «Hacedor de Montañas», dice el relato de antaño. Primer hijo de Principal Guacamayo. Al pie de la montaña llamada Meaván fue vencido. No es sino por Magia como fue vencido el segundo de los que se enorgullecían. Vamos a contar la historia de otro.

11

He aquí que diremos el nombre del padre de Maestro Mago, Brujito. Musitaremos el origen, musitaremos solamente la historia, el relato, del engendramiento de Maestro Mago, Brujito; no diremos de esto sino la mitad y solamente una parte de la historia de su padre. He aquí, pues, la historia de éste. Su nombre es Supremo Maestro Mago, como se dice. Sus padres son Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora. Por ellos, en la noche, fueron engendrados[50] Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, por Antiguo Secreto. Antigua Ocultadora. Ahora pues, Supremo Maestro Mago engendró dos hijos: Maestro Mono [es el] nombre del primer hijo, Maestro Simio [es el] nombre del segundo hijo. Y el nombre de su madre, [es] éste: Paridora de Monos; tal es el nombre de la esposa de Supremo Maestro Mago. Principal Maestro Mago, sin esposa, célibe. Pero estos dos hijos eran muy grandes Sabios; grande su Ciencia; augures[51] aquí en la tierra; buenos su existencia, su nacimiento. Se mostró toda la Ciencia ante Maestro Mono. Maestro Simio, hijos de Supremo Maestro Mago. Maestro Mono. Maestro Simio, llegaron a ser músicos, cantantes, tiradores de cerbatana, pintores, escultores, joyeros, orfebres. Ahora bien, Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, no hacían cotidianamente más que [jugar al] blanco, que jugar a la pelota[52]. Cada dos días encontrábanse cuatro, reuníanse en el juego de pelota. Para verlos venía el Gavilán, mensajero de Maestro Gigante [Relámpago], Huella del Relámpago, Esplendor del Relámpago. Ahora bien, este Gavilán, de no lejos de aquí en la tierra, de no lejos de Xibalbá[53] llegaba seguidamente al cielo, junto a los Maestros Gigantes. Mientras ellos permanecían aquí en la tierra, la madre de Maestro Mono, Maestro Simio, murió. He aquí que, caminando hacia Xibalbá[54] jugaron a la pelota, lo que oyeron Supremo Muerto. Principal Muerto, jefes de Xibalbá. «¿Qué hacen sobre la tierra? ¿Quién la hace temblar? ¿Quién hace tal batahola? Que se envíe a buscarlos, a traerlos aquí; que vengan a jugar a la pelota a fin de que los venzamos. Verdaderamente, no somos obedecidos por ellos: no hay obediencia, no hay respeto para nuestro ser. No hacen mas que batallar sobre nuestras cabezas», dijo todo Xibalbá. Entonces todos celebraron consejo.

Estos llamados Supremo Muerto, Principal Muerto, los Grandes Decidores de Palabra[55].

He aquí a todos los jefes, a quienes éstos daban sus cargos de poder; cada uno jefe por orden de Supremo Muerto. Principal Muerto. He aquí, pues, los nombres de los jefes: Extiende Tullidos. Reúne Sangre: su cargo: los hombres que tienen flujos de sangre. He aquí también a los jefes Hacedor de Abscesos. Hacedor de Ictericia; su poder: dar a los hombres tumores, darles abscesos en las piernas y amarillearles el rostro, lo que se llama ictericia, y éste era el poder de Hacedor de Abscesos, Hacedor de Ictericia. He aquí además a los jefes Varilla de Huesos, Varilla de Cráneos, los de la varilla[56] de Xibalbá; solamente de huesos [eran] sus varillas; su mayordomía: osificar a los hombres a fin de que, no siendo más que huesos y cráneos al morir, no haya que recoger más que sus esqueletos; tal era la función de los llamados Varilla de Huesos, Varilla de Cráneos.

He aquí también a los jefes llamados Hacedor de Traición, Hacedor de Infortunio; he aquí sus cargos: chocar al hombre contra la traición; sea detrás de su morada, sea delante de su morada; que tuvo la mala suerte de caer, boca arriba, sobre el suelo: se moría; tal era el poder de Hacedor de traición, Hacedor de Infortunio. He aquí también a los jefes llamados Gavilán [de sangre], Opresión; he aquí su poder: el hombre moría en camino de lo que se llama muerte súbita, viniéndole la sangre a la boca; entonces él moría, vomitando la sangre; a cada uno [correspondía] el cargo de romper la garganta, el corazón del hombre, para que muriese en camino, haciéndole llegar de repente [la sangre] a la garganta mientras marchaba; tal era el poder de Gavilán [de Sangre], Opresión. He aquí que se reunieron en consejo para combatir, atormentar, a Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago. Xibalbá quería burlarse de Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, de sus escudos de cuero, de sus anillos, de sus guantes, de sus coronas y de los cascos con que se engalanaban Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago.

He aquí, pues, que contaremos su viaje a Xibalbá, dejando permanecer [aparte] a Maestro Mono, [Maestro] Simio, hijos de Supremo Maestro Mago y cuya madre estaba ya muerta. En seguida, [contaremos] la derrota de Maestro Mono, Maestro Simio, por Maestro Mago, Brujito.

12

En seguida partieron los mensajeros de Supremo Muerto, Principal Muerto. «En camino, oh Consejeros de los Varones. Id a llamar a Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago. Decidles: «Venid con nosotros —Que vengan, dicen los jefes. —Que vengan aquí a pelotear con nosotros: que nos revivifiquemos nuestros rostros con ellos; en verdad, admiramos sus bocas[57]; así, pues, que vengan, dicen los jefes.» —Que al venir traigan lo que tienen: sus anillos[58], sus guantes; que vengan también con su pelota, dicen los jefes.» «Decidles: —Venid». Así fue dicho a los mensajeros. He aquí a los mensajeros Búhos: Flecha-Búho, Maestro Gigante Búho, Guacamayo-Búho, Cabeza-Búho; así se llamaban los mensajeros de Xibalbá. Flecha-Búho era rápido como una flecha. De Maestro Gigante Búho la naturaleza era de gigante. De Guacamayo-Búho, la naturaleza era [tener] un dorso de fuego[59]. Cabeza Búho no tenía más que una cabeza, no tenía piernas pero sí alas. Esos cuatro mensajeros tenían el oficio de Consejeros de los Varones. Partidos de Xibalbá, llegaron en seguida y se posaron en el juego de pelota. Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, peloteaban allí, en el juego de pelota llamado Juego de Pelota Ornado con Gran Frontón. Los Búhos se posaron en el juego de pelota, [y] formaron su discurso exactamente en el orden del discurso de todos los jefes llamados Supremo Muerto, Principal Muerto. Hacedor de Abscesos, Hacedor de Ictericia, Varilla de Huesos, Varilla de Cráneos, Extiende Tullidos. Reúne Sangre, Hacedor de Traición, Hacedor de Infortunio, Gavilán [de Sangre], Opresión, que habían formado el discurso para los Búhos. «¿Los jefes Supremo Muerto. Principal Muerto, dijeron verdaderamente eso? ¿Dijeron verdaderamente que debíanlos acompañaros?» —-»Que traigan sus accesorios de juegos, dijeron los jefes.» «Muy bien. Esperadnos. Al momento nos despedimos de nuestra madre», dijeron ellos, Fueron en seguida a la casa y dijeron a su madre, porque su padre ya había muerto: «Oh madre nuestra, partimos. Los mensajeros de los jefes han venido a recogernos. —Que vengan, han dicho ellos, dicen los que fueron enviados hacia nosotros». «Pero nuestra pelota quedará como testigo», añadieron [y] luego fueron a atarla en un agujero en lo alto de la mansión. Después: «La recogeremos». «En cuanto a vosotros, no haced más que absorber, cantar, pintar, cincelar, recrear vuestra casa, recrear el corazón de vuestra abuela», dijeron a Maestro Mono, Maestro Simio. Cuando se despidieron, su madre Antigua Ocultadora lloró de emoción. «Nos vamos, no estamos muertos; no os aflijáis», dijeron Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, poniéndose en camino.

En seguida, Supremo Maestro Mago, Principal! Maestro Mago, caminaron precedidos por los mensajeros. Después descendieron al camino que lleva a Xibalbá, de pendientes muy en declive. Habiendo descendido así, llegaron al borde de los ríos encantados de barrancos llamados Barranco Cantante Resonante, Barranco Cantante, que pasaron sobre ríos encantados con árboles espinosos; innumerables [eran] los árboles espinosos, pasaron sin hacerse daño[60]. En seguida llegaron al borde del río de la Sangre[61], [y] allí pasaron sin beber. Llegaron a otro río, de agua solamente; no habiendo sido vencidos, lo pasaron también. Entonces llegaron allí donde cuatro caminos se cruzaban: allí fueron vencidos, allí donde cuatro caminos se cruzaban. Un camino rojo, un camino negro[62], un camino blanco, un camino amarillo[63]; cuatro caminos. He aquí que El del Camino Negro dijo: «Tomadme, yo el camino-jefe»; [así] dijo El del Camino. Allí fueron vencidos. He aquí que siguieron el camino de Xibalbá. Al llegar allá donde se congregaba el gobierno de Xibalbá, fueron vencidos.

Ahora bien, los primeros sentados eran un maniquí, [y] un [muñeco] hecho de madera, arreglados por Xibalbá. Éstos fueron los primeros a quienes saludaron. «Salud. Supremo Muerto», dijeron al maniquí; «Salud, Principal Muerto», dijeron al [muñeco] hecho de madera. Éstos no respondieron. Entonces los jefes de Xibalbá hicieron ruido de risa: todos los jefes hicieron ruido de risa, pues en su espíritu eran victoriosos y Supremo Maestro Mago. Principal Maestro Mago, estaban vencidos. Rieron primeramente. Después Supremo Muerto, Principal Muerto, dijeron: «¡Muy bien! Habéis venido. Que mañana se despierten vuestros rostros, vuestros anillos, vuestros guantes»: [así] dijeron. «Sentaos en nuestro banco[64]», fue dicho, pero el banco que daban era una piedra quemante; al sentarse en el banco, se quemaron; verdaderamente se escurrieron de aquel banco sin encontrar alivio: verdaderamente se levantaron, aquel asiento les quemaba. Entonces los Xibalbá se rieron otra vez; de risa tenían Ja lengua espesa; la serpiente Risa nacía en su corazón, en su sangre, en sus huesos. Reían, todos los Xibalbá reían.

«Id a vuestra morada. Allí se os ofrecerá en el dormitorio vuestro pino[65], vuestro tabaco[66]», se les dijo. En seguida llegaron a la Mansión Tenebrosa; no había más que tinieblas en el interior de la mansión. Entonces los Xibalbá celebraron consejo. «Sacrifiquémoslos mañana; que mueran pronto; su juego nos insulta», se dijeron unos a otros los Xibalbá. Ahora, pues, su pino era una flecha redonda, del pino llamado Blanco Pedernal, el pino [pedernal sacrificatorio] de Xibalbá; puntiagudo era, pues, su juego; debía llegar aprisa a su fin y favorecer el plan de Xibalbá. Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, entraron en la Mansión Tenebrosa. Se les dieron sus pinos; a cada uno el pino encendido de Supremo Muerto. Principal Muerto: con esto a cada uno llegó también de los jefes su tabaco encendido; llegóse entonces a darlos a Supremo Maestro Mago. Principal Maestro Mago. Estaban en la obscuridad cuando se llegó a darles sus pinos y su tabaco; desde la entrada los pinos alumbraron. «Que cada uno queme su pino y su tabaco; que a la aurora vengan a darlos: pero que sin gastarlos nos los devuelvan, os dicen los jefes», díjose. Así fueron derrotados. El pino se consumió, el tabaco también se consumió, que se les había dado. Numerosas las pruebas de Xibalbá; muchas suertes de pruebas. La primera, la Mansión Tenebrosa, toda de oscuridad al interior.

La segunda, llamada Mansión de los Calofríos, en la cual un frío muy insoportable, un frío muy picante, llenaba el interior. La tercera, llamada Mansión de los Jaguares, donde no había más que jaguares entremezclándose, atacándose, enseñando los dientes, mofándose, jaguares encerrados en la mansión.

Mansión de los Murciélagos, nombre de la cuarta mansión; en el interior de la mansión, solamente murciélagos que gritaban, que aleteaban, que revoloteaban en la mansión, murciélagos encerrados sin poder salir. La quinta. Mansión de Obsidiana; no había más que vencedores, con sus flechas, en silencio, en lucha, en la mansión. Éstas son las primeras pruebas de Xibalbá, pero Supremo Maestro Mago. Principal Maestro Mago, no entraron; basta con mencionar los nombres de las mansiones de pruebas.

Cuando Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, llegaron ante Supremo Muerto.

Principal Muerto. «¿Dónde está mi tabaco, dónde está mi pino, que se os llevaron ayer noche?», [les] fue dicho. «Los acabamos, oh jefes». «Muy bien. Ahora acabaremos vuestros días, moriréis; seréis perdidos, seréis cortados[67]; aquí vuestra faz será escondida; seréis sacrificados», dijeron Supremo Muerto, Principal Muerto.

Entonces se les sacrificó, se les enterró en el Juego de Pelota de los Sacrificios, así llamado. Se cortó la cabeza de Supremo Maestro Mago, y el primogénito fue enterrado con el segundón. «Que se ponga su cabeza en el árbol que está en el camino», dijeron Supremo Muerto, Principal Muerto. Cuando se fue a colocar la cabeza en medio del árbol, entonces el árbol dio frutas; no había frutas antes de que fuera puesta la cabeza de Supremo Maestro Mago en medio del árbol.

Ahora bien, esta cabeza es la que llamamos ahora Cabeza de Supremo Maestro Mago, como se dice. Supremo Muerto, Principal Muerto, consideraron asombrados las frutas del árbol, frutas enteramente redondas. No se veía en dónde estaba la cabeza de Supremo Maestro Mago, fruta idéntica a las frutas del calabacero. Toda Xibalbá vino a mirar, a ver aquello. Grande se volvió en su espíritu el carácter de aquel árbol a causa de lo que se había súbitamente hecho en él cuando se había colocado en medio de él la cabeza de Supremo Maestro Mago.

Entonces los Xibalbá se dijeron entre sí: «Que ninguno coja sus frutas. Que ninguno venga al pie del árbol»; [así] dijeron todos los Xibalbá, vedándose mutuamente, prohibiéndose mutuamente. Desde entonces la cabeza de Supremo Maestro Mago no se descubrió ya más; no formó más que un todo con las frutas del árbol llamado Calabacero.

Pero una joven oyó ese gran relato, y he aquí, pues, que contaremos su aventura.

GLOSARIO DE TÉRMINOS

1. Tzakol: Constructores. Bitol: Formadores. Alom: Procreadores. Qaholom: Engendradores. Hun Ahpu Vuch: Maestro Mago del Alba; símbolo fonético. 1—Tirador de Cerbatana-Opossum. Hun Ahpu Utiu: Maestro Mago del Día (R); símbolo fonético: 1— Tirador de Cerbatana-Coyote [Brinton ha creído que el Coyote representaba a la noche]; no siendo de fácil escritura la palabra Pu [z], la magia [y más especialmente el acto mágico por excelencia, el sacrificio humano o divino] ha sido representada fonéticamente por Pu [b], la cerbatana; de ahí viene que la cerbatana sea el arma de esos dioses. [El Vocabulario N° 41 del Fondo Americano de la Biblioteca Nacional de París da para Hunahpu el sentido secundario de «Flor Fragante»; ahora bien: en el calendario cackchiquel, Hunahpu corresponde al día Xóchitl, «Flor» del mes mexicano y a Ahau, «Jefe», de los yucatecos. Debe advertirse, además, que Román y Zamora acopla Hun Ahpu y no Hun Batz a Hun Chuen.]—Zaki Nima Ak: el Gran Cerdo del Alba (R). Zaki Nima Tzyz: el Gran Tapir del Alba (R). [Éstas son las dos únicas divinidades a las cuales he conservado la, quizás primitiva, forma animal. No creo, sin embargo, que sean esas las interpretaciones que les daban los quichés del siglo XVI y que se deba considerar a esos dos nombres como una supervivencia de los dioses animales y, por consiguiente, como si designaran un celeste Cerdo y un celeste Tapir] [Pisote: Nasua Narica]. [Aquí, como en el resto de la obra, empleo indiferentemente Pisóte y Tapir, aunque estos dos nombres indiquen dos animales bien diferentes; todos los vocabularios que he podido consultar dan las dos traducciones por Tzyiz, y por tanto me es imposible precisar, por el momento. Haré notar, además, que la palabra Tzyis sólo aparece tres veces.] Los Vocabularios permitirían otras dos interpretaciones: 1° Ak: «lengua [de la boca]» y Tzik: «hablar», de donde podría obtenerse: Gran Hablador del Alba y Gran Orador del Alba, para los dos nombres completos; 2° Ak: «pimiento [chile]» y Tzys: «picar», de donde saldría: el Gran Mortificador [por lo picante del pimiento] del Alba y el Gran Escarificador del Alba. — Tepeu: Dominadores. Gucumatz: el Kukulkan «Poderosos del Cielo» (R) de los mayas. Este último nombre era uno de los epítetos, el principal quizá, de los antiguos dioses supremos: los diversos pueblos de la América Media tradujeron en sus lenguas [Quetzalcohuatl de los nahuas] la lectura puramente fonética del peroglifico-símbolo «Emplumada Serpiente» de este nombre divino que acabó por no ser aplicado, al menos entre los mexicanos, más que a un dios del viento, especialmente del viento del Este, aunque de origen solar. —Qux Cho: Espíritus de los Lagos. Kux Palo: Espíritus del Mar. — Ah Rax Lak: Los de la Jadeíta Verde [o Rica], los de la Tierra Llana y Verde [o Rica] (R). Ah Rax TzeI: Los de la Verde [o Rica] Copa [de las Aguas]. — lyom: Abuela. Mamom: Abuelo. —Xpiyacoc: Antiguo Secreto. Antiguo Misterio (R). Xmucane: Antigua Ocultadora. [Cipactonal [o Cipactli] y Oxomoco de los mexicanos]. —Matzonel: Guarda-Secreto (R). Chukanel: Ocultadora (R). — Camel lyom: Abuela [que forma parte] de la Pareja [Mágica de Abuelos (R). Camel Mamom: Abuelo [que forma parte] de la Pareja [Mágica de Abuelos] (R). La cifra 2 [Ome en náhualt: Ca, Camel en quiché: etc.] añadida como prefijo a un nombre sagrado implica casi siempre la idea de pareja, de par. — Dios [en español en el texto quiché]. Entre los actuales indios mayas de Yucatán. El Gran Dios está al frente de un Panteón puramente pagano.

2. Qux Cali: Espíritus del Cielo. — Hurakán: Maestro Gigante. El símbolo fonético: 1— pierna, ha causado el error de Brasseur y de sus traductores, y emparienta quizás, si no a este dios supremo, por lo menos a su símbolo, con uno de los símbolos del muy grande dios mexicano Tezcatlipoca. — Cakulha Hurakán: Maestro Gigante Relámpago; frecuentemente «Relámpago», se sobrentiende. Chipi Cakulha: Huella [Surco] del Relámpago. Raxa Cakulha: Esplendor del Relámpago.

3. Qux Uleu: Espíritus de la Tierra. — Camuy Alom: Pareja Procreadora (R). Camul Qaholom: Pareja Engendradora (R). — Ah Cuval: Los de las Esmeraldas. Ah Yamanic; Los de las Gemas. — Ah Chut: Los del Punzón. Ah Tzalam: Los de las Tablas [Arquitectos]; Brinton traduce: «Los de las Tabulas» [Archivistas]. — Ah Gol: Los de las Resinas [fabricación u ofrenda]. — Ah Toltec: El Edén de la América Media, en general, se llama Tulan o Tul-lan: Lugar de la Abundancia; jeroglífico fonético mexicano: Lugar de las Espadañas. Los habitantes fabulosos de esa imaginaria ciudad, llamados toltecas, pasaban por ser grandes artistas, incomparables artesanos. Así, Ah Toltec puede traducirse por «Los del Lugar de la Abundancia», o interpretarse por «los Artistas». [Los mexicanos tenían otros Edenes, particularmente Aztlán. «Lugar del Alba» (R), cuyo jeroglífico fonético: «Lugar de las Garzas Blancas», ha sido tomado por la traducción. Diego Duran traduce Aztlán por «Lugar de la Blancura»]. — Chirakán Xmucané: Antigua Ocultadora con Gigante Abertura [¿Boca? ¿Vagina?] [Cf. Códice Troano]. — Alay: Procreadores. — Quxlay: Animadores.

4. Ah Tzak: Los de la Construcción. Ah Bit: Los de la Formación. — Banal: Hacedores.

Vinakirizay: Vivificadores. — Xecotcovach: Cavador de Rostros: epíteto [juego de palabras] del águila [Qot], sobre todo del águila divina [Cf. Códice Troano]. Camazotz [y no Ca-malotz]: Murciélago de la Muerte. Cotzbalam: Brujo Pavo (R); El pavo es el ave de Tlaloc-Bacab dios de la lluvia, de la vida. Tucurbalam (R) [y no Tecumbalam}: Brujo Búho (R): el Búho es el ave de la noche, de la muerte.

5. Vukub Cakix: Principal Guacamayo (R); el guacamayo es el ave del fuego solar, del sol. Hunahpu: Maestro Mago. Xbalanqué: Pequeño [Joven Segundón] Brujo, Brujito (R).

6. Zipacná: Sabio Pez-Tierra (R). Es el Cipactli [palabra que no es náhuatl] de los mexicanos, el Pez Primordial metamorfoseado en Tierra [Cf. Libro de Oro y Thesoro indico, etc.]; esto le acerca al antiquísimo Tla-loc «Terrestre» de México. — Cabrakán: Gigante de la Tierra (R). Ciertos americanistas, habiendo leído Cab «dos» o «cuatro», y R’akan «pierna» [que es el símbolo fonético], en lugar de Rakan «gigante», han llegado a desconcertantes divinidades de 2, 3 y 4 patas. Cabrakán es el nombre teóforo de los sismos. — Chimalmat: [La] Que se torna Invisible por encantamiento (R) o [La de la] Abertura [¿Boca? ¿Vagina?] vuelta Invisible (R). Esta última traducción, que la emparienta, como epíteto, a Chirakán Xmucané, conviene mejor a esta madre de dioses. Tierra que una asimilación a la mexicana [?] Chimalman «Portadora de Escudo», madre unas veces de Quetzalcohuatl, otras de Huitzilopochtli.

7. Hun Hunahpu: Supremo Maestro Mago (R). Algunas páginas dan al hijo el nombre de su padre.

10. Yacalic: Fundación.

11. Hun Munahpu: este nombre está aquí en su lugar. Vukub Hunahpu: Principal Maestro Mago (R). — Hun Batz: Maestro Mono (R); El Batz es un gran mono aullador. Hun Chuen: Maestro Mono; el Chuen, más pequeño que el Batz, es definido como: Babuino, en algunas listas de nombres; para simplificar, traduzco: Maestro Simio (R). — Batziyalo (R) y no Bakiyalo [la tz ha podido leerse como k en el manuscrito antiguo, sea que dicho sonido haya sido representado por la doble letra española, sea sobre todo que lo haya sido por el signo especial, de sonido muy semejante, llamado cuatrillo con coma; este último caso es probable, pues un MS., de Brasseur, según creo, de la Biblioteca Nacional de París escribe Baquiyalo, y la qu es la transcripción habitual del cuatrillo ordinario, signo que puede reemplazar en el texto al cuatrillo con coma simplemente si la coma se borra]: Paridora [o Dadora; según algunos Vocabularios fragmentarios: Amamantadora] de Monos (R). — Voc, Vac: Gavilán; ave ofiófaga, mensajera de los Maestros Gigantes. — Xibalbá: Lugar de la Desaparición, del Desvanecimiento, de los Muertos. Para la comodidad de la lectura, conservo en la traducción del Popol Vuh la palabra quiché, muy frecuente. Xibalbá es uno [probablemente el primero inventado de los tres lugares de ultratumba; es el subterráneo Mictlan de los mexicanos. — Hun Came: Supremo Muerto (R). Vukub Came: Principal Muerto (R). — Xiqiripat: no propongo sino muy hipotéticamente la traducción «Extiende Tullidos», no osando reproducir la de «Fardo de Sangre» que hallo en una de mis notas muy viejas, de la cual no puedo encontrar el origen. Cuchumaquiq: Reúne Sangre. — Ahalpuh: Hacedor de Abscesos. Ahalganal: Hacedor de Ictericia. — Chamiabak: Varilla de Huesos. Chamiho-lom: Varilla de Cráneos. — Ahalmez: Hacedor de Traición (R). Ahaltogob: Hacedor de Infortunio. — El texto dice aquí: Xic «Gavilán», pero más lejos pone: Quiqxic: Gavilán de Sangre. Patán: Opresión, Fardo (R).

12. Tacur: Búho. Los cuatro Búhos de Xibalbá son Ahpop-Achi «Consejeros de los Varones», y son los mensajeros de los dos grandes Jefes de los Muertos [Cf. los Búhos, enviados de la suprema pareja divina de Mictlan en los sacrificios humanos]. Se les verá también hacer de sacrificadores, y después, de encargados por los dioses celestes de castigar ciertas faltas. — Chabi Tucur: Flecha Búho. Hurakán Tacur: Maestro Gigante Búho (R); también aquí el jeroglífico habitual «Una pierna» [R’akan] ha perturbado los sesos de los americanistas, y no se le ha concedido más que una pata a ese pobre búho. Cakix Tucur: Guacamayo-Búho o Búho de Fuego, puesto que el guacamayo es el ave del fuego solar. Holom Tucur: Cabeza-Búho. — Nimxor Carchak: Juego de Pelota Ornado con Gran Frontón (R). No se ve bien qué papel desempeñarían aquí la Ofrenda y el Cenicero de que hablan Brasseur y otros. — Nuzivan-cul: Barranca Cantante Resonante (R). — Cuzivan: Barranca Cantante (R). Quiqia: Río de la Sangre [o de las Razas]. — Ri Gekabe: El del Camino Negro. — Gekuma Ha: Mansión Tenebrosa. — Zaki-Tok: Blanco Pedernal: es el cuchillo de los sacrificios de Xibalbá; por eso hay en el texto la chanza sobre el «juego punzante». Un autor, obsesionado por el Infierno cristiano, se pregunta si ese pedernal no es la «piedra de fuego» de ese lugar un poco ardiente. — Xuxulim Ha: Mansión de los Calofríos (R). — Balam Ha: Mansión de los Jaguares. — Zotzi-Ha [Escrito Zotzim-Ha en el párrafo 20]: Mansión de los Murciélagos. Jaguares y murciélagos eran muy a menudo animales simbólicos [Cf. diversos códices] del mundo subterráneo, del país de los Muertos. — Chayim-Ha: Mansión de Obsidiana, de las Armas. — Pucbal-Chah: Juego de Pelota de los Sacrificios (R). Leo Pucbal en lugar de Pucbal del texto. La omisión de esta cédula ha hecho, hasta ahora, enterrar a los Magos en un cenicero, en donde, dice gravemente un autor, se echaban las cenizas infernales.

13. Xquiq: La de la Sangre. Para simplificar la lectura me limito a llamarla: Sangre. Quiq da lugar a juegos de palabras, a veces embarazosos, del texto, porque significa: «sangre, savia, raza, progenie, vida, etc.; pelota para el juego, y la goma elástica con la cual está hecha, etcétera».

14. Chahal Echa: Guardián del Alimento. — Xtok: La de la Lluvia; probablemente es el doble femenino del dios Tohil, «Pluvioso» o Hun Tot, «Suprema Lluvia», del cual se hablará más lejos. Xcanil [o Xganil]: La del Amarillo [Maíz Maduro], de la Madurez; posible forma femenina de Avilix, «Sembrador», otro dios tribal de los quichés. — Xcacou: La del Cacao; aun cuando no se haya hablado de cacao en este campo, se comprende la invocación a esta diosa porque muy a menudo se asociaba el cacao como alimento al maíz. Para acercar, como quisiera un autor, a esta diosa al tercer dios tribal, Hacavitz, «Volcán», de la tríada nacional, sería preciso cambiar Xcacou en Xgag, «La del Fuego», pero no veo ni la utilidad ni las bases de ese proceder; en tal vía se puede ir demasiado lejos.

16. Xmucur; Paloma Torcaz. ¿Es éste el ave-símbolo, el jeroglífico fonético de Xmucané? [Algunos autores han relacionado en México Xomotl, «Pato», con Oxomoco [palabra que no es náhuatl], dios mexicano correspondiente a Xmucané]. — Xan: Mosquito; aquí aparece formado de un pelo de Maestro Mago, y es su espía.

17. Uq: Piojo. — Xpek: Sapo, en lengua quiché; Tamazul: una especie de sapo, en lengua náhuatl [Tamazollin]. ¿Ha sido tomada de los mexicanos la pequeña leyenda o hay más bien aquí una influencia hispano-mexicana? Creo más bien que el autor ha querido designar un sapo de especie particular, cuyo nombre quiché ignoraba. Para simplificar la lectura traduzco Tamazul por Batracio. — Zakicaz: Blanca Víbora (R).

18. Molay: Congregados. Traducción propuesta por Brinton por analogía [Molay-Ik: vientos congregados, Huracán]; quizás: pájaros vivos en grupos numerosos, pero ¿cuáles? Por lo demás, pueden ser irreales y, en este caso, simbolizar la tempestad. Quiqrixgag: Garras Sangrientas. Quiqr: Dientes Sangrientos.

20. Teuh Ha: Mansión del Frío; lo mismo que Xu-xulim Ha: Mansión de los Calofríos. — Hachi Gag: Mansión del Fuego. — Chaki-Tzam; Punta [¿Pico?] Seca o Victoriosa [?]; animal desconocido, que quizás sea real.

21. Tiz Coc: Tortuga Acorazada. — Umul: Conejo.

22. Xulú: Adivino. — Pacam: Descubridor (R). — Xhunahpu: Joven Maestro Mago, nombre dado durante algunas páginas a Hunahpu; éste era quizás su nombre exacto.

23. Vinak-Car: Hombres-Peces. Brasseur dice: «nombre de una especie de pez del país», el tlacamichin [igual sentido] de los mexicanos, el cual, dice Sahagún, es un gran pescado de mar, ictiófago. — Puhuy: Búho, «de largas orejas», añade Brasseur. — Cux: suerte de comadreja. — Iboy: Armadillo. — Xtzol: Ciempiés de América [venenoso]. Chitic: Zancos. [Cf. Landa y Códice Troano]. Esos bailes mágico-religiosos, acompañados de canto y de música, se ejecutan todavía.

24. Ahmak: Los del Mal. [Ahmac, nombre del 16° día cakchiquel, significa Búho Pescador].

Ahlabal: Los de la Guerra. Ahbiz: Los de la Tristeza, del Enfado. — Ahmoquen: Los de la Miseria. — Ahtzo: Los de la Enemistad. Ahtucur; Los de los Búhos. — Nicah Ha: Centro de la Mansión. — Qazam-Ah: Cañas Vivas. — Cha-tam Uleu: Tierra Allanada.

25. Paxil: Edificios sobre Pirámides [truncadas] [en lenguas quiché y huasteca]. — Cayala: Mansión [o Agua] de los peces. —Yac: Zorro. Utiu: Coyote. Qel; Cotorra. Hoh: Cuervo.

26. Balam Quitzé: Brujo del Envoltorio (R). Sacerdote-brujo encargado del «envoltorio» sin costura visible, tlaquimilli de los mexicanos, conteniendo un objeto sagrado y de gran potencia mágica, la Fuerza Envuelta descrita más lejos. — Balam Agab: Brujo Nocturno. — Mahucutah: General de los Guardias del Botín (R). No propongo sino muy hipotéticamente esta interpretación, que sólo se apoya en la descomposición: Mah: [botín, robo, raptar, amontonar] u-cu [guardar] tah [general de un ejército] y en que por dos veces la Recordación Florida le trata de «general»; podrían hacerse otras descomposiciones e interpretaciones diversas. Para simplificar, escribo en el texto «Guarda-Botín». Brasseur dice: «Nombre Señalado». Podría traducirse: «El que conquista [o quien reúne] los muros». En cakchi, Cutan significa «día». — Iqi-Balan: Brujo Lunar.

27. Zaka-Paluna [en lugar de Caha-Paluna: Cf. «Título de Totonicapán» (R)]: [La de] la Blanca Mansión del Mar (R). — Chomiha: [La de] la Mansión de los Bogavantes; esta última traducción la emparienta con Zaka-Paluna, y por esa causa me parece preferible a [La de] la Hermosa Mansión. — Tzununi-ha: [La de] la Mansión de los Colibríes. — Cakis-ha. [La de] la Mansión de los Guacamayos. — Ah-qixb: Los de las Espinas [de la Escarificación de la lengua, de las orejas, etc.]. — Ah-qahb: Los del Sacrificio, de la Ofrenda. — Chipi Manauac: Huella del Muy Sabio (R). Desde hace mucho tiempo he dicho que la leyenda mexicana de Na-nahuatl fue tomada de la civilización maya y que primitivamente ese nombre no era mexicano, sino que venía de la raíz maya-quiché Na [Nao, Naua], que implica la sabiduría mágica, la ciencia; la duplicación de la primera sílaba no es más que un plural de excelencia. El Nanahuatl de Sahagún, el Nanauac del Libro del Consejo, son pues, simplemente, los Muy Sabios, los Magos por excelencia. [Cf. los Nanahualtin: magos propiamente dichos]. En México este dios pertenece [Cf. Historia de Culhuacán y de México] a un grupo muy antiguo de divinidades que comprende también a, Tlaloc, Hueyte-cuhtli, Quetzalcohuatl etc., grupo anterior a los nahuas. La leyenda del Buboso convertido en sol ha nacido en parte del jeroglífico fonético «Buboso» [Nanahuatl], que representaba al dios manchado de pústulas rojas. Digo en parte, porque aquí el lenguaje se desvió antes que la escritura. En país quiché, de las gentes enfermas de bubas se dice: «hacen su Galel», «hacen su Tepeu», «su Ahau». Ahora bien: Galel es «Eminente», una alta dignidad de la tribu; Tepeu es «Dominador», uno de los epítetos de los dioses supremos y una función social; Ahau es el título de todos los jefes. Ximénez ha querido ver en esto una teoría indígena sobre la poligamia como productora de enfermedad; otros ven una ironía [«enfermedad de ricos»]; la cosa es más simple: es la comprobación de que el paciente lleva una vida inactiva, sentado o acostado, como un jefe [Cf. la palabra «Aristoffe» [de «aristócrata»], sífilis, en argot francés]. Esa relación muy indirecta entre dicha enfermedad y los jefes fue probablemente causa de la confusión en el lenguaje y después en la escritura, hecha primero por los mayas y en seguida por los mexicanos, entre los bubones y el mago supremo, de donde salió, como a menudo sucede, un mito etiológico posterior y falso. ¿Es Nanauac el Sol, como lo es Nanahuatl en su leyenda probablemente no azteca? La expresión Huella de Nanauac y al instante después la de Esplendor de Nanauac, hacen creerlo. — Raxa-Nanauc: Esplendor del Muy Sabio (R). —Tulan: «Lugar de la Abundancia» [véase más atrás] y Zuyva: «Barranca», pertenecen quizás a otra leyenda que Vukub Pek: Siete Grutas y Vukub Civan: Siete Barrancas. En ciertos autores. Zuyva parece ser el nombre del cielo supremo; en tal caso, Tulan Zuyva sería el Lugar de la Abundancia del Cielo, quizás «el Lugar de la Abundancia en donde están los dioses» de los Anales de los Cakchiqueles.

28. Tohil. Pluvioso (R). — Avilix: Sembrador, Cultivador (R). — Hacavitz [en cakchiquel, Gagavitz, con empleo de una letra especial, el «tresillo», para las dos G; es el compañero de Zactecauh: Blanco Montón, Ventisquero (R).]: Monte Rojo, Monte de Fuego, Volcán (R). — Nicah Tagah: Centro de la Llanura.

30. Zotzila Chamalcan, escrito más adelante Zotzilha Chimalcan, Zotzila, Zolzilha: [Gran] Mansión de los Murciélagos. El texto y las representaciones [cerámica, Códices, etc.] del dios Murciélago indican bien que su imagen, su símbolo, es este quiróptero habitante del mundo subterráneo, del mundo de la noche; gran número de sus glifos contienen el signo Akbal «Noche, Casa, Casa de la Noche»; aquellos en los cuales Akbal está reemplazado por Kin «Sol, Día», ¿se relacionarán con este Murciélago de la Muerte enviado por los celestes» Maestros Gigantes? Puesto que el primer nombre significa «[El de] la [Gran] Mansión de los Murciélagos», parece que el segundo debería concordar con él. Una hipótesis casi inadmisible, que no se apoya sino sobre el paralelismo, consistiría en suponer que se trata aquí de dos dioses distintos. Si la ortografía de la segunda palabra es Chamalcan, la rectificación Chaomal-ca, «Hermosa Serpiente, Serpiente de la Fertilidad», de Brinton, parece muy preferible a la traducción «Flecha de Obsidiana Untada de Amarillo» que ha sido relacionada con la Chay Abah, «Piedra de Obsidiana», de los cakquicheles, porque algunos se obstinan en tomar por una divinidad, erróneamente, a esta piedra luciente en cuyos juegos de luz la tribu leía los oráculos, los mensajes de los dioses. Descomponiendo las palabras por sílabas se puede errar muy fácilmente; por tanto, no propongo de ninguna manera «Zopilote [Malkan] de Obsidiana» o «Zopilote Hablador». Si la ortografía es Chimalcan, creo que es preciso traducir: «Serpiente que se torna invisible [por encantamiento]» y quizás [aunque es dudoso] hasta: «Que se torna invisible para el Cielo»; esta invisibilidad conviene a un representante del mundo subterráneo, del mundo de la noche; por lo demás se verá a un enviado de Xibalbá, un murciélago, volverse súbitamente invisible.

31. Pixab: Consulta, Consejo. — Cagchequel: Fuego Salido [por fricción] de la madera; alusión a la leyenda del párrafo 30. Hay otras etimologías. — Cholochic Abah, Bokotahin Zanaieb: Piedras Arregladas, Arenas Arrancadas [Levantadas]: ¿Vado natural o artificial?

32. Euabal Civan: Barranca del Escondrijo. — P’Avilix: En [casa de] Sembrador. Pa Tohil: En [casa de] Pluvioso.

33. Aquí aparecen dioses animales [¿totems?]: Coh: Puma; Balam: Jaguar; Zochol: Víbora, y las venenosas serpientes Qanti. — Zaki Qoxol; Blanco Entrechocador [Koxol: entrechocar violentamente] (R), el «Hacedor de Fuego». Según los Anales de los Xahil, era un juego natural, terrible, destructor. El P. Coto lo asimila al temido fantasma llamado Hombre de los Bosques por los mayas y los cakchiqueles, y Salonge por los españoles. — Hun Toh: Suprema Lluvia.

35. Pazilizib: Bandas Envolventes (R), conteniendo el amuleto, reliquia, símbolo, paladión, etc., de la tribu.

36. Chi R’Atinibal Tohil: En el Baño de Pluvioso. Aguas calientes según el Título de Totonicapán; nombre actual de una fuente a seis leguas al S. O. de Cubulco. — Xlah: Deseable (R). —Xpuch: Agradable (R).

39. Ahauab-Queh: Símbolo de los Jefes (R), y no Rey Nacxit». Podrían multiplicarse los ejemplos: En su Historia de las Cosas de la Nueva España [L. 1. c. 19], Sahagún, hablando de la fiesta ofrecida por los mercaderes-espías de México al dios Yacatecuhtli «Jefe de los Viajeros», no hace más que nombrar a Nacxitl y le atribuye cuatro hermanos y una hermana; algunos de estos nombres me parece que tienen sentidos tan poco admisibles que no puedo ver en ellos, como en el de Nacxitl, más que una deformación mexicana de palabras pertenecientes a otras lenguas, apelativos de divinidades tomadas a otros pueblos por los viajeros. Debo hacer notar que la América Media no parece haber conocido mucho los nombres teóforos de hombres, ni, en realidad, de funciones. Otra sugestión: ¿Tendrá Nacxit estrechas relaciones con Nanauac-Nanahuatl? Debe advertirse que Sahagún designa, en el fondo, al mismo lugar de origen bajo el nombre de Tulan y bajo el de Xocotitlan, «Lugar abundante en frutas». Creo, pues, poder terminar diciendo que los mayas creían en un Edén original llamado Tulan, «Lugar de la Abundancia», el cual tenía por dios principal un kukulcan, un «Poderoso del Cielo», el sol, uno de cuyos nombres era Nacxit, «Pedrerías-Gemas». Los mexicanos adoptaron esta creencia; conservaron a la vez los sonidos Tulan [que representaron por el símbolo fonético «Lugar de las Espadañas»] y Nacxit, y el sentido Lugar de la Abundancia que expresaron aproximadamente por Xocotitlan; en cuanto a Kukulcan, leyeron «Quetzalcohuatl» en su lengua, el antiguo símbolo fonético maya «Emplumada Serpiente».

FIN

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