Mujer desnuda, mujer negra
Calixthe Beyala
Tusquets. Colección La sonrisa vertical 2004
 
Introducción:
 
Si tanto usted como yo ha visto «El color púrpura» podrá fácilmente engancharse con esta novela. Debo de confesar que no la he adquirido, pero su reseña me llama a comprarla cuanto antes. Un viaje hacia la literatura africana. Interesante como para iniciarnos en estas lides…
 
Mujer desnuda, mujer negra:

Tomando la desnudez femenina, y más exactamente su negritud como metáfora de todo un continente, Calixthe Beyala da vida y saliva a una mujer que nació bajo el signo de Afrodita, y que no proviene de la espuma del mar sino de una localidad africana en la que prevalece la miseria, la mezquindad y la ley del Talión.

Irène, la joven ladrona del mercado de New-Bell, guapa y sexualmente desinhibida, es la cara y cruz de la mujer negra en cuya carne se refleja una sociedad decadente, así como su sexualidad desenfrenada e ilimitada es la herramienta con la que resquebraja la violencia masculina y la marginalidad que la rodea: «Amo esta tierra de África, este vientre violento del mundo. Amo la materia que lo constituye y que, en la estación calurosa, lancina la planta de los pies (…).»

«En Mujer desnuda, mujer negra» emerge la poderosa sensualidad de Irène, que todo lo arrasa, lo corrompe y lo hiere hasta purificarlo, como es el caso de los seres perdidos en sus apetitos sexuales que se congregan en casa de Ousmane para ser «sanados» por ella, que ejerce de pitonisa de los más extravagantes actos eróticos.

Mediante una narración directa, cruda y dotada de un gran cinismo, la autora camerunesa no tarda en otorgarle una extraña fragilidad a los personajes femeninos, como se destaca en obras anteriores, principalmente en su primera novela, C’est le soleil que m’a brûlée (1987) en la que parte de una historia familiar y local para convertirla en una fábula universal y trasgresora.

Irène conoce a Ousmane, quien se convierte en su amante, su ‘chulo’ y cómplice, pero quien roba su atención es la desbordante Fatou, su mujer sumisa, a quien primero odia pero que posteriormente logra redimir en un azaroso encuentro con la muerte. A pesar de ello, Irène no consigue redimirse a sí misma ya que en ese vertiginoso camino de vuelta al barrio de su infancia, a su casa y simbólicamente al vientre materno, es apaleada por una sociedad hipócrita que necesita un culpable fácil para sus crímenes y abusos, y, quién mejor que una mujer, una mujer negra y con el cuerpo y el alma expuestos a la luz del sol.

Si bien el título del libro es un préstamo del líder político y poeta senegalés Léopold Sédar Senghor, Calixthe Beyala ha logrado hacer que esas palabras cobren un nuevo sentido y no duda en reescribir sobre ese cuerpo-continente-mundo, vilipendiado y esclavizado pero absoluto y entregado por entero a la vida. Marcela Restom.

(Publicado en: http://www.barcelonareview.com/49/s_resen.htm)

Información sobre la autora: http://www.tusquetseditores.com/autor/calixthe-beyala

Para adquirir el libro: http://www.amazon.es/Mujer-desnuda-mujer-Sonrisa-Vertical/dp/8483109875/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1371229166&sr=8-1&keywords=calixthe+beyala+mujer+desnuda%2C+mujer+negra

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