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#Las5cortas


gloriapor(ENTREVISTA)
Gloria Portugal ha escrito Estrellas en el cielorraso (Paracaídas, 2016), un poemario cuya mayor virtud radica en la sencillez de los versos y en la proyección reflexiva de sus ideas. Además, hay una inclinación por plantear una visión o concepción de lo que significa la poesía a partir del modo en que se gesta la práctica de la misma: “Pero si mañana es otro día corriente y anodino / escribiré otro poema / y postergaré todo de nuevo”. Al final, la poesía está marcada no solo por la disposición del poeta frente a ella, sino también por el ambiente que envuelve completamente a sus momentos de escritura. De estas y otras ideas, conversé brevemente con Gloria Portugal.

Por:

Lenin Pantoja Torres

En uno de tus poemas, dices que la poesía se gesta en días corrientes y anodinos. ¿Cuál es tu idea de la poesía o qué implica practicarla para ti?

Creo que todos hacemos poesía cada vez que nos detenemos a apreciar la belleza de las cosas o cuando cuestionamos su extravagancia. Es algo que de niños solemos hacer todo el tiempo, y que olvidamos poco a poco al hacernos mayores, puesto que debemos realizar actividades “importantes”. Algunos tenemos cierta facilidad para escribir sobre esas cosas. Otros pintan o componen melodías. Lo cierto es que la poesía está en todas partes, solo que no todos la vemos con la misma claridad. Me siento afortunada de poder verla siempre.

El lector encuentra habitualmente una atmósfera tranquila y tierna que se condice con una temática familiar asociada a la cotidianidad. ¿Cuál es la importancia de la familia en tu poesía? 

Pienso que solo se puede escribir de lo que se conoce o se intenta conocer. La familia es lo primero que nos pasa, para bien o para mal. Algunos prefieren evitar el tema. Yo, en un afán de autoconocimiento, prefiero explorarlo y así descifrar algunos enigmas. Es una forma de comprenderse. Cuando, a grandes rasgos, descubres quién eres y lo aceptas, puedes transitar por el mundo con cierto sosiego.

En tus poemas, si bien los objetos no tienen vida, aluden a ella de alguna manera. Por ejemplo, los geranios tienen una relación con la imagen de una abuela en uno de los poemas. ¿Te interesa sugerir presencias a través de objetos o se trata de remarcar la potencia de una vida dentro de un elemento inerte? En todo caso, ¿cuál es la importancia de estas imágenes?

Supongo que eso demuestra mi apego al pensamiento mágico, propio de los niños. Me gusta ponerme en el lugar de otras personas, pero también en el de los objetos. Por ejemplo, pensar que una piedra se puede sentir sola si está lejos de otras piedras, es algo que se me pasa por la cabeza con frecuencia; o imaginar que cada objeto de mi casa me va a extrañar, o se va a sentir aliviado, cuando me voy de viaje, también es recurrente en mí. Tal vez en parte se deba a sobredosis de Julio Cortázar o José Watanabe.

Existe una predilección por los paralelismos en tu poesía. Por ejemplo, la voz es hija y madre en uno de los poemas. ¿Tienes una inclinación por trabajar estas simultaneidades?

Nunca he apelado a esos paralelismos con premeditación. Y, ahora que lo pienso, es cierto que tiendo mucho a utilizar ese recurso. Aparte del poema que mencionas, he podido identificar un par más. Uno de ellos habla sobre los geranios, y me comparo con ellos: plantas con algo de gracia, pero que, a diferencia de las flores “finas”, no requieren de cuidados debido a su extraña fortaleza. Luego está el paralelo de mi vida con la del carro de mi padre, que supuestamente se inician el mismo día. ¿Qué es la poesía sino esa tendencia a compararlo todo en un intento de encontrarle sentido a lo que sucede en el mundo?

Sin duda, una de las virtudes de tu poesía es la sencillez en las descripciones y las sugerencias. Sin embargo, muchos poemas tienen una potencia reflexiva a través de lo cotidiano. ¿Cómo concilias descripción y reflexión en tu poesía?

Siempre tiendo a la sencillez porque eso es lo que más aprecio de mis poetas favoritos. Se me quedó grabada en la mente una sentencia en un libro de García Márquez ―para mí, un gran poeta que escribía narrativa―, que decía que “cuanto más transparente es la escritura más se ve la poesía”. Con el tiempo, he podido constatar, por lo menos en mis lecturas, que no son tantas como quisiera, que es cierto. También creo que la simpleza de mis poemas se debe a un intenso deseo de agradar y de ser comprendida, aunque la poesía siempre se preste a muchísimas interpretaciones. La parte reflexiva la constituyen esos pequeños descubrimientos personales, que no son nada nuevo, ni espectacular —puesto que Shakespeare ya había escrito sobre todos los temas posibles hace varios siglos—, pero que tengo necesidad de plasmar a mi modo.

 

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