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Lo que nos dejó la Minificción Peruana en el 2017

2017

Centenario internacional de la narrativa brevísima y postminiboom de la minificción peruana

 

Por:

Erick Rony Vásquez Guevara

Internacional Microcuentista

Plesiosaurio. Primera revista de ficción breve peruana

Seminario de Estudios de Minificción – Universidad Nacional Autónoma de México

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

 

En el 2017 pasó casi inadvertido la celebración de los cien años de publicación Ensayos y poemas (1917) de Julio Torri, libro considerado por muchos investigadores como el germen de la minificción hispanoamericana. No obstante, ello no fue óbice para continuar con la celebración de la narrativa de corto palabraje desde diversos lugares y perspectivas, más aún si sus promotores, editores, investigadores y escritores constituyen una comunidad comprometida con la difusión de este nuevo género literario. Digo esto último para que la Academia Literaria -de aquellas facultades y/o escuelas de letras en el mundo- considere seria y otorgue el reconocimiento necesario a la investigación de esta modalidad textual.

Sin embargo, son pocas las Universidades que paulatinamente vienen girando su centro de atención y se fijan en la minificción. Así, el 09 y 10 de mayo se celebró el Giornate di Studio Internazionali “Cartografie del Microracconto. Percorsi linguistici e culturali” en la Universidad de LUMSA (Roma, Italia), organizado por Aviva Garribba, Cristiana Pugliese y Anna Isabella Squiarzina. Y, casi al finalizar el año, el 22, 23 y 24 de noviembre, se desarrolló el II Simposio Canario de Minificción “Los géneros minificcionales. Historia, teoría y práctica” (Islas Canarias, España), organizado por Darío Hernández.

En el mismo sentido, a nivel internacional se han realizado diversas presentaciones de libros y eventos literarios que permiten asegurar la vigencia y fortaleza de la minificción como género literario -más allá de su análisis estructural, que lo diferencian del cuento-, pero detallar cada uno de ellos rebasaría los límites del presente recuento literario; por ello, nos concentraremos en la minificción peruana.

Siguiendo los lineamientos esbozados en nuestros trabajos de 2015 y 2016, nos enfocaremos en los siguientes criterios: a) eventos literarios, b) libros publicados, y c) presencia de miniaturistas peruanos en el extranjero. Y, al finalizar, analizaremos los concursos de minificción realizados en nuestro país, presentaremos una adenda y nuestras consideraciones postreras.

 

  1. Eventos literarios

La narrativa brevísima peruana en 2017 fue homenajeada principalmente en el IV Encuentro Regional de Escritores de Minificción “Nidal de colibríes”, desarrollado en Chota (Cajamarca), la Séptima Jornada Peruana de Minificción, celebrada en el marco de la Feria Internacional de Libro de Lima, y en festivales y ferias literarias, desarrolladas a lo largo del territorio nacional.

El 29 de abril se congregaron en Chota (Cajamarca) diversos narradores de minificción para celebrar el IV Encuentro Regional de Escritores de Minificción “Nidal de colibríes”, al mando del Grupo Cultural Wayrak y bajo la dirección del narrador y poeta José López Coronado. En dicho evento se presentaron UniVersos (2016) de Lúcido Enrique Boy Palacios, Retacitos de vida (2017) de Antonio Goicochea Cruzado, y la antología Fe de ratas. La corrupción en la minificción de Cajamarca (2017) de José López Coronado. Asimismo, se desarrollaron lecturas con la participación de Carlos Campos Vásquez, Fernando Vera, Guillermo Torres Ruiz, Rosa Zoila Silva, César Mejía Lozano, Britaldo Tirado Medina, y las ponencias de Lúcido Enrique Boy Palacios y Luzman Salas.

En el marco de la Feria de Libro de San Borja, el 21 de mayo, se desarrolló la mesa redonda “El microrrelato peruano”, con las intervenciones del crítico literario Ricardo González Vigil, Rony Vásquez Guevara, Oscar Gallegos y Alberto Benza González, donde debatieron e intercambiaron ideas en torno a la presencia y vigencia de la minificción en la narrativa peruana. Como colofón de este evento se celebró un carrusel de lecturas donde participaron Maritza Iriarte, Ana María Intili, Germán Atoche, Jorge Rivera, Jomar Cristóbal, Oscar Gallegos y Lucho Zúñiga, bajo la coordinación de Rony Vásquez Guevara.

Pocos días después, en el programa radial “Letras en el tiempo” de la emisora Radioprogramas del Perú, conducido por la periodista Patricio Del Río, se entrevistaron a Alberto Benza, Ítalo Morales, Ricardo Sumalavia y Francisco Hermoza, quienes vertieron sus opiniones en torno a la minificción como modelo de escritura narrativa y su experiencia literaria con esta modalidad textual.

El primer día de junio comenzó con el conversatorio “El microcuento en el Perú”, con la participación de Alberto Benza y Jomar Cirstóbal, quienes en el marco de la II Feria Internacional de Libro “Ciudad Incontrastable” (Huancayo, Perú), disertaron sobre la minificción y su historicidad en la narrativa peruana, así como sus principales características y estrategias para escribir una historia en pocas palabras.

Los primeros días de julio se desarrolló la denominada ANTIFIL, en cuyo marco organizativo se celebró la lectura denominada “Minificción Lovercraftiana”, organizada por Editorial Cthulhu.

Durante la celebración de la Feria Internacional de Libro de Lima, dedicada a la literatura mexicana, se celebró la Séptima Jornada Peruana de Minificción, donde se rindió homenaje a los recordados Guillermo Samperio y René Avilés Fabila. En este evento se desarrollaron diversas actividades en torno a esta modalidad textual y se inició con el conversatorio “Minimalismo, multimedialidad, narratividad, fractalidad y otros principios fundamentales en la microficción”, con la participación de Ary Malaver y la investigadora mexicana Gloria Ramíez; acto seguido se presentó la ponencia “La representación del niño en el microrrelato” de Johana Herrera, con las intervenciones de Maritza Iriarte y Ary Malaver; también se desarrolló el conversatorio “La minificción y las nuevas estrategias. El caso de la revista digital FIX 100”, a cargo de Oscar Gallegos, Jorge Valenzuela y Jorge Ramos; y, el primer día finalizó con el conversatorio “Edmundo Valadés y la revista El Cuento”, con las intervenciones de los mexicanos Gloria Ramírez y Armando Alanís Pulido. El día siguiente inició con el diván de microrrelatistas del norte y la lectura de David Arce (Piura), Jomar Cristóbal (Chiclayo) e Ítalo Morales (Chimbote); luego, se produjo el conversatorio “Minificción: la novela mutante” a cargo del fabuloso y reconocido escritor mexicano Alberto Chimal y Carlos Saldívar, cultor peruano de narrativa fantástica. Posteriormente, se presentó Las musas perpetúan lo efímero. Antología de microrrelatistas mexicanas (2017) de Gloria Ramírez, con los comentarios de Rony Vásquez Guevara. Y, para finalizar esta Jornada, el mexicano Javier Perucho, uno de los mejores investigadores y críticos literarios de minificción, presentó la edición peruana de su antología Yo no canto, Ulises, cuento. La sirena en el microrrelato mexicano (2016), con los comentarios de Rony Vásquez Guevara.

Posteriormente, en el sur peruano, en la ciudad de Arequipa, se celebró el primero de septiembre el Minirecital de poesía y ficción corta, con la participación de César Belan, José Chávez-Fernández, Carlos Llaza, Juan Carlos Nalvarte y Sarko Medina Hinojosa.

Un mes después, el 27 de octubre se presentó la ponencia “El microcuento en Ancash” por el escritor Ricardo Ayllón, en el marco del XXIII Encuentro Regional de Escritores y Poetas de Ancash, celebrado en la X FELINCH (Feria de Libro de Nuevo Chimbote); y, el 29 del citado mes se desarrolló el conversatorio “La microficción en el Perú” a cargo del escritor chimbotano Ítalo Morales dentro de la Feria de Editoriales Peruanas “La Independiente”, celebrada en Juliaca (Puno).

Sin embargo, noviembre nos trajo obsequios inolvidables para la minificción peruana, pues estuvimos acompañados por las elogiadas escritoras Luisa Valenzuela (Argentina) y Pía Barros (Chile), ambas reconocidas internacionalmente por su trabajo literario. Luisa Valenzuela tuvo una constante participación en el Hay Festival Arequipa, resaltando su intervención el 11 de dicho mes en la mesa dedicada al microrrelato, donde brindó sus opiniones a lado de los escritores peruanos Katya Adaui, José Carlos Yrigoyen y Jaime Bedoya. De otra parte, Pía Barros estuvo en Lima participando del I Encuentro Latinoamericano de Animación a la Lectura, organizado por Librearte Chile y celebrado en la Casa de la Juventud Prolongada “Santa Cruz” de la Municipalidad de Miraflores; en este evento la escritora chilena presentó sus reflexiones sobre la literatura de género y su relación con la lectura.

En este mes también se desarrolló el conversatorio “El microrrelato en Latinoamérica”, con la participación de los escritores uruguayos Alfredo María Villegas y Rocío Cardenas, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Ayacucho (FILAY).

Asimismo, es menester señalar la presencia de los talleres de microrrelatos, destacándose los desarrollados por Ricardo Sumalavia durante el año, cuyo taller es el más antiguo del género en la narrativa peruana, y el taller “Sea breve” dictado por el escritor venezolano Luis Yslas.

 

  1. Libros publicados

La presencia de la minificción se hizo constante en diversas editoriales el 2017, apreciándose la presencia de reediciones y traducciones al italiano y portugués, así como la publicación de antologías.

No obstante, previo a señalar estos libros, otros fueron presentados a nivel nacional e internacional, pese a corresponder a ediciones de años anteriores. Así, el Año del Gallo -según el horóscopo chino- se inició en Perú con la presentación de Sueños de un índigo (2016) de Jomar Cristóbal, con la participación de Alberto Benza y César Klauer, debiéndose precisar que fue la presentación de un libro de minificción con mayor concurrencia de público jamás antes registrada en nuestro país. Asimismo, en el marco de La Independiente Feria de Editoriales Peruanas se presentó El aullar de las hormigas (2017) de Ítalo Morales, con las intervenciones de Ricardo Sumalavia y Becky Urbina; y, en el otro lado de la inconmensurable laguna, en junio, específicamente en Madrid, se presentó en la librería Vergüenza Ajena el libro 69. Antología de microrrelatos eróticos. Tomo II (2016), compilado por Carolina Cisneros, donde participaron diversas narradoras de minificción.

Afortunadamente para nuestra narrativa se reeditaron dos libros clásicos de minificción. Después de diez años, la editorial Estruendomudo apostó por la segunda edición de El aullar de las hormigas del escritor chimbotano Ítalo Morales, libro que exigía urgentemente su nueva aparición para su revaloración no solo en la narrativa brevísima peruana, sino también en nuestra literatura, ya que Morales es un escritor de gran escala en las letras actuales de la brevedad. Asimismo, catorce años después, Sieteculebras editores presentó la segunda edición de Matar al negro. 33 cuentos breves de Mario Guevara Paredes, narrador cusqueño y director de Sieteculebras. Revista andina de cultura, quien ya cultivaba estos microtextos cuando aún no eran debidamente valorados por nuestros críticos literarios. Por ello, vale nuestra invitación para leer la producción minimalista de Ítalo Morales y Mario Guevara Paredes, cultores de la más fina minificción peruana.

También el 2017 fue el año de las traducciones para la minificción peruana. Después de dos ediciones peruanas, El hombre roto (2012, 2015) de Ana María Intili fue traducido por la peruanista Giovanna Minardi al italiano, con el título de L’ uomo rotto (2017), acaso una de las primeras traducciones de un libro peruano de minificción. Asimismo, con el título O Cheiro da água (2017), a cargo de Cris Feira se tradujo al portugués el libro El olor del agua (2000) de Ricardo Vírhuez, escritor peruano finalista del primer concurso de minificción en nuestras letras, organizado en la década del noventa por El ñandú desplumado. Revista de narrativa breve, siendo necesario señalar que este libro también contiene algunos cuentos.

La inclusión de microrrelatos en libros de cuentos también puede ser considerada como un síntoma de bienestar y mayor presencia de esta modalidad textual en nuestra literatura. Así, en el cúmulo de narrativa brevísima, destacan El creador de universos (2017) de Eduardo Borrero Vargas, Los abismos ulteriores (2017) de Armando Alzamora, Aquí hay icebergs (2017) de Katya Adaui, y Presentimiento (2017) de Jaime A. Pantigoso Montes. Luego de transitar en otros géneros narrativos como el cuento y la novela, Borrero Vargas incursiona en la minificción con la publicación de El creador de universos (2017), observándose un destacado manejo de las técnicas propias de esta modalidad textual. Después de la publicación de Un perro yonqui y otras mentiras leves (2012) de Armando Alzamora, nuestro autor reincide con la publicación de algunos microrrelatos en Los abismos ulteriores (2017), que también contiene cuentos y nuevamente la micronovela “Un perro yonqui”, dejando constancia de una mejor prosa y su destreza en los avatares de la narrativa brevísima. En esa misma línea, Katya Adaui, ínclita narradora peruana y finalista del I Premio Internacional de Microrrelatos “Museo de la palabra” de 2010, después de presentarnos una diversidad de minicuentos en Algo se nos ha escapado (2011), apuesta nuevamente por esta modalidad textual en Aquí hay icebergs (2017), donde presenta la micronovela “Todo lo que tengo lo llevo conmigo” y algunas brevedades incluídas en el conjunto textual “Alaska”. Y, se contó también con Presentimiento (2017) de Jaime A. Pantigoso Montes, que contiene varios microrrelatos y cuentos, haciendo uso de la oralidad y técnicas de la narrativa brevísima.

La presencia de narradores peruanos en antologías de minificción a nivel internacional también demuestra el buen momento de nuestra producción narrativa brevísima.

Sin embargo, se publicaron libros exclusivos de minificción y de parte de los mejores brevísimos narradores peruanos William Guillén Padilla (Cajamarca), Alberto Benza González (Lima) y Sarko Medina Hinojosa (Arequipa). Guillén Padilla, incansable e ilimitado narrador, publicó Fitomínimos (2017) y Cien llamas en el llano. Homenaje a Juan Rulfo (2017), dejando constancia del uso de la oralidad como elemento primordial para la construcción de historias. De otra parte, Benza González, acaso nuestro mejor miniaturista, bajo el prestigioso sello editorial de Macedonia Ediciones de Argentina, publicó Hojas de otoño (2017), donde se aprecia a un narrador maduro, conocedor de las técnicas narrativa de la minificción y cuyos textos ya pueden considerarse indispensable en cualquier antología peruana o internacional de minificción. Y, finalmente, Medina Hinojosa desarrolló el proyecto literario digital titulado 365 cuentos regresivos, donde durante el 2017 fue publicando un microrrelato en la red social de Facebook, y que fue presentado en el marco de la Feria Arequipa Lee. Además, incursionando en la narrativa brevísima encontramos a Pedro López Ganvini, quien publicó El celular del diablo. Historias desde mi Smartphone 3. Los zombis que cayeron del cielo (2017), destacándose por sus ingeniosas anécdotas, su fino humor y la referencia constante a la urbanidad y la cotidianidad.

Las antologías también se hicieron presentes en el panorama de la minificción peruana de 2017. Se publicó Fe de ratas. La corrupción en la minificción cajamarquina (2017) de José López Coronado, quien mantiene vigente su presencia en la literatura y narrativa de corta palabraje en el Perú. En este libro aparecen los microrrelatos de Socorro Barrantes Zurita, Guillermo Bazán Becerra, Lúcido Boy Palacios, Carlos Cabrera Miranda, Carlos Campos Vásquez, Juana Cusma Cabanillas, Teofilo Fustamante Gálvez, Antonio Goycochea Cruzado, William Guillén Padilla, Sara Gutiérrez Sisniegas, Walter Alex Huamán Saavedra, César Mejía Lozano, Amilcar Mestanza Bustamante, Wellinton Montalvo Salazar, Nimia Luz Morales, Blasco Núñez Carranza, Ricardo Quiroz Mejía, Britaldo Tirado Medina, Rosa Zoila Silva Latorre, Manolo Torres Marín, Guillermo Torres Ruiz, Rony Vásquez Guevara, Fernando Vera Vásquez, Herliter Vásquez Vásquez, Carlos Alberto Vigil Vásquez, Estuardo Villanueva Díaz, Eber Zárate Bustamante, y Carlos Zelada Calderón. Asimismo, Submarino Ediciones publicó Outside. Poemas microrrelatos latinoamericanos (2017), editado en cuatro minúsculos volúmenes a manera de folletines, donde aparecen los microrrelatos de la peruana Diana Luque, y otros escritores de Latinoamérica.

Asimismo, las revistas que dedican un espacio a la minificción también gozaron de buena presencia, pues aparecieron los tres primeros números de la revista digital El círculo. Micro-publicaciones de poesía y microrrelatos latinoamericanos, editado por Submarino Ediciones. En esa dirección se publicó la novena edición de Plesiosaurio. Primera revista de ficción breve peruana, bajo la dirección de Rony Vásquez Guevara y edición de Dany Doria Rodas, en dos volúmenes, con un dossier especializado en la minificción venezolana a cargo de la investigadora Geraudí González; y, en diciembre, celebró su décimo aniversario con la publicación de sus tres volúmenes, dedicados a la minificción mexicana en homenaje a los cien años publicación de Ensayos y poemas (1917) de Julio Torri, contando como editores invitados a los investigadores, críticos y escritores mexicanos Javier Perucho, Gloria Ramírez y Laura Elisa Vizcaíno.

La presencia de narradores peruanos en antologías de minificción a nivel internacional también demuestra el buen momento de nuestra producción narrativa brevísima. Entre las principales antologías tenemos a la antología digital de microrrelatos Dispara usted o disparo yo (2017), publicada por Brevilla. Revista digital de minificción, cuya edición estuvo a cargo de Lilian Elphick, quien contó como compiladores a Patricia Nasello (Argentina), José Manuel Ortiz (México), Melanie Márquez A. (Estados Unidos), Geraudí González (Venezuela), Sergio Astorga (Portugal y Brasil), Jorge Etcheverry (Canadá), Solange Rodríguez P. (Ecuador), Alberto Sánchez Argüello (Nicaragua), Lilian Elphick (Chile / otros países), Pablo A. García M. (España), y Alberto Benza (Perú); en esta antología se compilaron los microrrelatos de los peruanos Patricia I. Colchado, Maritza Iriarte y Carlos E. Saldívar. Asimismo, se publicó la Antología iberoamericana de microcuento (2017), compilado por el escritor boliviano Homero Carvalho, donde aparecen textos de Gregory Pek Bardales Pereyra, Ricardo Sumalavia, Rony Vásquez Guevara y Martín Zúñiga Chávez.

Desde una perspectiva editorial, Micrópolis de Alberto Benza González apostó este año por la publicación de textos extranjeros: Escritos entre mate y mate. Antología de microrrelatistas argentinas de Claudia Cortalezzi, Las musas perpetúan lo efímero. Antología de microrrelatistas mexicanas de Gloria Ramírez Fermín, y el segundo debut del joven narrador argentino Eduardo E. Vardé con Felicidonia. No cabe duda que la apuesta de esta editorial peruana resulta promisoria, pues nos permite apreciar parte de la micronarrativa escrita por mujeres -además el existente y vigente proyecto literario Basta!, liderado por la activista y escritora chilena Pía Barros-, y al apostar por la narrativa de Vardé, cuyo libro ya nos permite garantizar la vigencia y el constante buen momento de la microficción argentina.

 

  1. Presencia de miniaturistas peruanos en el extranjero

Sin duda alguna, el embajador de la minificción peruana es Alberto Benza González, quien el 2017 nos representó en diversos congresos y ferias literarias donde la minificción tuvo un espacio considerable. Así, su participación se inició en mayo durante la celebración de la IX Jornada de Microficción, desarrollada en el marco de la 43° Feria Internacional de Libro de Buenos Aires (FILBA – Argentina); meses después, en setiembre, nuevamente Argentina cobijó a Benza González y Ana María Intili en el Congreso Nacional de Literatura Dr. David Lagmanovich, celebrado en Tucumán, donde se rindió homenaje a uno de los investigadores y promotores más precisos de la minificción.

Posteriormente, en octubre, México recibió a nuestros narradores Alberto Benza, César Klauer y Rony Vásquez Guevara como representante de la delegación peruana que participó en el II Encuentro Iberoamericano de Minificción “Juan José Arreola”, celebrado en el marco de la XVII Feria Internacional del Libro del Zócalo, cuyo premio fue concedido al afamado escritor argentino Raúl Brasca.

Y, casi finalizando el año, en noviembre, nuestro escritor cajamarquino William Guillén Padilla, también embajador de la minificción peruana, participó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, considerada una de las más importantes a nivel mundial, y en la Feria Universitaria de Libro de la Universidad Autónoma de Baja California Sur.

De esta manera, estos eventos y la presencia de peruanos en el extranjero nos permiten acreditar que las resonancias del miniboom de la minificción peruana de 2015 aún se mantienen vigentes y con un futuro productivo.

 

Sobre los concursos de minificción en la narrativa peruana

Al parecer, la constancia de los concursos de minificción que reaparecieron en la narrativa peruana en 2016 nos augura su presencia, desde esta vertiente, en nuestro panorama literario.

Así, principalmente se celebraron el Concurso de Microrrelato “Vamos a leer”, cuyo jurado de lujo estuvo integrado por la escritora argentina Ana María Shua y el narrador peruano Fernando Iwasaki, y fue organizado por la Pontifica Universidad Católica del Perú y dirigido exclusivamente a sus estudiantes; el ganador fue Junnior Condori Hanmpa con el texto “A las 8 en punto es el fin del mundo” y los lugares siguientes lo ocuparon Alejandra Villarreal Pazos con “Telepatía” y Diego Marcello Quispe Coronado con “Bestia”. Al respecto, si bien los textos ganadores se enmarcan en la temática urbana, sin embargo, consideramos que el texto ganador debió ser “Telepatía” debido al cuidado del lenguaje y a aquel final sorpresivo que no aparece para encontrar un final rápido, sino para concluir el universo narrativo que se nos presenta.

La segunda edición del Concurso de Microrrelatos Historias Mínimas, organizada por el diario El Comercio y la Fundación BBVA Continental, cuyo jurado estuvo integrado por los escritores Katya Adaui, Alejandro Neyra, José Carlos Yrigoyen, Carlo Reyes y Jaime Bedoya, dieron como ganador al escritor piurano Antonio Zeta Rivas por su texto “El explorador”, y como segundo y tercer lugar a los escritores Rodolfo Ccahuana Capcha (“El informante”) y Daniel Ramos Ramella (“[Sentado al borde de la hoguera,…]”), indicando como finalistas a Berry Arcentales (“El caballero oscuro asciende”), Arnold Yépez (“Problema en el paraíso”), Mercedes Loayza (“La vida es excavación”), Maritza Iriarte (“El duelo”), y Jhonatan Muñoz Zárate (“Hijo de la noche”). Al respecto, corresponde precisar que a diferencia de los ganadores de la primera edición de este concurso, este año los textos son mejores en calidad e inventiva, precisándose que sin duda alguna este jurado tuvo una ardua tarea para elegir a los ganadores. Desde esta tribuna consideramos que el concurso debió compartir el primer lugar o ser ganado por “El duelo” de Maritza Iriarte, por su ingenio narrativo y destreza en el uso de las palabras.

Se celebró también el II Concurso de Microrrelatos Bibliotecuento, organizado por la Casa de la Literatura Peruana, cuyo jurado estuvo integrado por Ricardo Sumalavia, Christian Solano, Ana Luisa Soriano, Rebeca Ubrina, Javier de Taboada, Sandro Chiri y Antonio Chumbile, resultando ganador Pablo Ignacio Chacón Blacker con su texto “Confesión” y como segundo lugar Alejandro Estrada Mesinas con su microrrelato “Modernidades”, siendo menciones honrosas Ronald Edgar Calderón Huanacuni con su texto “Un libro rojo”, Pedro Daniel Gutiérrez Ventocilla con “La cena” y el reconocido miniaturista trujillano Ricardo Calderón Inca con “Todavía estaba allí”. Al respecto, es necesario señalar que la presencia de Sumalavia y Solano en el jurado del concurso constituye una garantía de los resultados, pues han escrito libros de minificción y son conocedores de las estrategias narrativas de esta modalidad textual; no obstante, aún no se conocen los textos, circunstancia que permitiría realizar una evaluación de los textos ganadores y finalistas.

 

Una adenda a las resonancias del miniboom de la minificción (2016) y unas caprichosas pero necesarias correcciones

En toda antología literaria y todo recuento, suelen omitirse -por equivocación o voluntad- la mención a algunos textos y/o actividades; sin embargo, hacemos mea culpa pues en nuestro recuento literario del año anterior (2016) se nos escapó el registro de los siguientes libros: Incacuentos (2016) y 118 relatos químicamente desconocidos (2016) del ilimitado e incansable narrador cajamarquino William Guillén Padilla, Canciones de cuna (2016) de Darwin Bedoya, y El libro de nuestros nombres (2016) de Walter Bedregal Paz. Asimismo, resulta necesario destacar la aparición de la colección de microrrelatos El Lavapiés de la hormiga del Grupo Editorial Hijos de la lluvia, quienes desde Puno vienen difundiendo la minificción en nuestra narrativa. Al respecto, consignamos esta brevísima pero indispensable adenda estrictamente con el afán de presentar un panorama completo -o lo más completo posible- de la minificción peruana contemporánea.

Además, resulta necesario hacer hincapié en un capricho crítico, acaso intrascendente pero rigurosamente necesario. Hace algunos días se publicó un recuento literario en la revista Caretas donde se consignaba, en la sección dedicada al microrrelato, a los libros Canciones de cuna (2016) de Darwin Bedoya, y El libro de nuestros nombres (2016) de Walter Bedregal Paz, como libros publicados el año 2017; no obstante, como ya lo anotamos, estos libros fueron publicados en 2016 y presentados en la III Feria Internacional de Libro de Cusco. Sirva o no esta corrección, consideramos que resulta imprescindible para el conocimiento actual de la minificción en el Perú y en el mundo.

 

Consideraciones finales

Agradecemos a los editores y escritores que atendieron nuestras llamadas, muy apresuradas y exigentes, para que este servidor pueda conseguir los libros publicados y reseñados en esta oportunidad. No obstante, ello no vincula a la valoración aquí presentada, porque esta brevísima investigación no fue subvencionada por persona alguna. Nuestro único propósito siempre ha sido presentar al público nacional e internacional el desarrollo de la narrativa brevísima peruana, demostrando la existencia de la tradición de este género en nuestra literatura, conforme ya señalamos y defendimos hace algunos años en Circo de pulgas. Minificción peruana. Estudio y antología (1900-2011) (2012), y seguimos detallándolo a través de los presente recuentos literarios anuales.

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