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AVILES

(ENTREVISTA) Fue uno de los libros más requeridos en la última edición de la FIL. Y la respuesta a su éxito parece estar en una de las primeras páginas: Se trata de una pregunta que nos asalta por lo menos una vez en nuestras vidas. “¿De dónde venimos los cholos?”  (Seix Barral, 2016) es un libro de crónicas con alma de cuento. Pintan de cuerpo entero las costumbres y tradiciones de un país que escapó de la ficción para instalarse en la realidad, de personas que optaron por quedarse y sobrevivir en un entorno hostil que los obligó, muchas veces a odiar sus orígenes o como en el caso de Marco Avilés, su autor, a negarlo para evitar percances. Se sometió a las 5 cortas y esto fue lo que nos dijo.

Por:

Gianfranco Hereña

Marco, ¿Por qué la importancia de escribir un libro así en estos tiempos?

Lo cholo y la choledad es uno de los grandes temas del Perú, un país adolescente, como decía Luis Alberto Sánchez, y en permanente crisis de identidad. ¿Qué soy? Es la típica pregunta nacional. En lo personal, el libro me ha dado la oportunidad de reconocerme como cholo y de compartir mi historia de inmigrante. Mi familia, como tantas otras familias de provincias, se mudó a Lima a inicios de los ochenta; y yo tuve que aprender a vivir en un lugar en el que no tenía raíces. Otros paisanos eran vejados. Yo, para evitar la tortura, preferí siempre mantener un perfil bajo y jamás hablar de mi origen. Cada cholo, estoy seguro, tiene una manera propia de vivir su choledad. En mi caso, yo me escondí durante mucho tiempo. Ahora, sin embargo, con algunos años encima, me doy cuenta de lo estúpida que fue mi actitud, que es la actitud de tantas otras personas. El libro aparece en un momento bonito en que los cholos estamos aprendiendo a estar orgullosos y conformes con quienes somos.
La portada muestra a un perro peruano y a una serie de cachorros mamando de él ¿Sería esa una metáfora para describir el origen de lo que somos?

El perro sin pelo, como el cholo, fue durante mucho tiempo un desarraigado. Un paria. Nadie daba nada por él, y se lo consideraba un animal horrible. ¿Qué ha pasado en los últimos años? ¿Por qué ahora esa raza es una de las más cotizadas? ¿Por qué tantos están enamorados de un perro tan «horrible»?  El Perú es un país que tarda en darse cuenta de su propia belleza. Es un país ahuevado, perturbado, que rehúsa mirarse en el espejo. La portada del libro, con esa familia de perritos hermosos, expresa esa idea, entre muchas otras. Si los peruanos fuéramos más rápidos en explotar nuestra música, nuestra comida, nuestro arte popular, seríamos una verdadera potencia cultural en el continente. Pero no es así aún, y para comenzar a apreciar lo nuestro, el trámite regular desde tiempos del virreinato, es que muchas veces la “aprobación” venga del extranjero. Eso pasó con el perro peruano. Con el Pisco. Con Vallejo. Y hasta con Etiqueta Negra. No nos damos cuenta, pues. Lo cholo es una de las cosas que como país nos hace únicos.

Cada cholo, estoy seguro, tiene una manera propia de vivir su choledad. En mi caso, yo me escondí durante mucho tiempo. Ahora, sin embargo, con algunos años encima, me doy cuenta de lo estúpida que fue mi actitud, que es la actitud de tantas otras personas.

Al inicio del libro revelas que cuando escribías sobre estos temas, siempre te preguntaban el porqué y respondías, con cierta rebeldía, que querías darle voz a quienes no la tenían. Hoy en día ¿Cuál es tu motivo para escribir?
Sí decía eso cuando comencé a escribir sobre inmigrantes en Lima, sobre locos de la calle, sobre gente sin casa. Pero en el fondo no sabía cómo articular mi interés por esos temas, y terminaba citando esa frase tan trillada. Es muy difícil reflexionar sobre tu propia escritura, y más cuando eres muy joven. Ahora, sin embargo, creo tener un poco más de claridad, y como digo en el libro, escribo sobre lo que escribo porque quiero saber un poco más de mí mismo. Escribo sobre inmigrantes, sobre campesinos, porque tengo curiosidad sobre mi propia historia de inmigrante y descendiente de campesinos. Estoy aprendiendo a ser honesto.

Algunos mencionan que los peruanos han vivido una especie de «revalorización» por sus orígenes gracias a campañas como «Marca Perú». Otros, en cambio, la acusan de superficial ¿Cuál es tu punto de vista al respecto? ¿Existe realmente una nueva mirada del peruano hacia sus raíces?

Es como decía líneas arriba. La revalorización, en el fondo, es una valoración tardía de algo que durante mucho ignoraste. Es importante revalorar. Pero es más importante aprender a valorar en tiempo real las expresiones culturales de las distintas células que componen el país. ¿Pero cómo se puede comenzar a valorar con mayor prontitud? He pensado mucho sobre la frase “hay que democratizar la cultura”. Seguro la has escuchado. Cuando un funcionario menciona aquella frase, el sentido que le suele dar es “vamos a llevar la cultura y el arte a los pobres”. A pesar de las buenas intenciones, allí hay un problema ideológico enorme, pues el funcionario, el político, parte de la premisa de que la cultura es algo que tiene que fluir desde arriba hacia abajo. De las clases altas hacia las pobres. Esta es una manera de ver la realidad del siglo XIX. La cultura y el arte se producen en todos lados, en cada capa de la sociedad. Los pobres, las minorías étnicas, los barrios populares producen tanto o más arte y cultura que las clases privilegiadas. Para mí, “democratizar la cultura” debe ser un camino en doble sentido. Porque también las clases medias y altas necesitan conocer la cultura popular, que los Shapis den conciertos en Miraflores, que los grandes músicos de Chumbivilcas, Vinchos y los pueblos Shipibos, por ejemplo, vengan a deleitar a los vecinos de San Isidro. Eso sería democratizar la cultura. La campaña Marca Perú tiene que renovarse y atreverse a ir más allá de la comida y de los paisajes lindos. De lo contrario, será nada más que publicidad para turistas.

¿Te atreverías a escribir ficción de ahora en adelante o es la crónica un lugar donde piensas seguir asentándote para emprender nuevos caminos? Bonus Track ¿Qué andas leyendo últimamente?

¿Ficción? No creo. Estoy muy concentrado en mi trabajo como cronista. Lo que me interesa explorar aún más es la autobiografía y la memoria. A esos planetas voy.

BONUS TRACK

¿Qué andas leyendo?

Estoy leyendo:

Estrella solitaria, de Jerónimo Pimentel.
Undocumented, de Aviva Chomsky
Morar en la superficie, de Carlos Germán Belli
The missing ink, de Philip Hensher
Refuge, de Terry Tempest Williams

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1 comment

  1. Marco Avilés 5 Agosto, 2016 at 16:49 Responder

    Gracias por la entrevista. A la última pregunta, solo quisiera agregar que estoy leyendo también “Can’t we talk about something more pleasant?”, de la dibujante Roz Chast. Es una memoria gráfica conmovedora sobre los últimos años de sus padres. Eso. Un abrazo.

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